No ha resuelto sus problemas defensivos, ni parece estar en camino a hacerlo en el corto plazo. Sin embargo, Universitario confirmó en Huancayo que comete un gigantesco error aquel que le da espacios para moverse y respirar. Aunque San Carvallo volvió a salvarle la vida en un par de ocasiones, la crema regresó de la Incontrastable con un triunfazo inesperado y, por tanto, importantísimo.
El atrevimiento del equipo de Ibáñez no se tradujo en más goles porque Cris no lo quiso -enterró la cabeza en dos mano a mano- y el 1-0 final asoma injusto ante el número de ocasiones de gol que mantuvieron en zozobra el arco huancaíno. ¿Lo mejor? La apuesta del nuevo DT por un fútbol sin temores, pese a las ausencias de sus mejores hombres por lesión -Flores, Canchita, Rainer y Ruidiaz-, indispensables en un equipo corto, muchachón y sin pocas luces.
El local sumó también para el triunfo. Además de flojito en lo técnico, jugó demasiado adelantado, sin presionar a los volantes merengues, lo que brindó facilidades para el pase rompelíneas. Sabido es que el campeón sufre cuando lo ahogan en su cancha. Huancayo no supo aprovechar las ventajas a favor y pagó caro su irresponsabilidad.
Para la ‘U’ el triunfo es clave. En el Clausura no puede darse el lujo de perder puntos tontos, sobre todo en casa, donde le cuesta más porque lo abruman la ansiedad, los equipos que se arropan en su área y la falta de ideas. Alemanno parece un excelente aporte. Es hábil, rápido y no se esconde. A Alloco le conocemos sus virtudes y defectos. Falta saber cómo se encuentra Ampuero, quien en algún momento hizo una dupla interesante con Saco Vértiz, hoy sepultado en el olvido por méritos propios. Si Chávez no ha perdido fútbol –y se ha olvidado de la noche- puede calmar los apuros que se viven por la banda derecha. A Toño no hay que descartarlo. Es más, aunque suene impopular, me parece que da orden a la contención y salida larga. El problema es cuando su corazón de matoncito lo apabulla. Ibáñez debe manejarlo con inteligencia.
Por la debilidad de Huancayo, algunos consideran que calificar como ‘triunfazo’ esta victoria es un exceso. En un torneo corto, en el que las opciones se reducen a una sola -ganar-, conseguir tres puntos de visita, y sin cuatro titulares, ha sido un comienzo soñado. Para consolidar este excelente arranque, hace falta aprender a ganar en casa. Cienciano, con su tonelada de problemas internos, es una gran oportunidad para empezar a hacerlo.

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