“El fútbol no es solo un negocio pequeño. También es un mal negocio. Todo aquel que pase un tiempo dentro de este deporte descubrirá pronto que, de la misma manera que el petróleo forma parte de la industria petrolífera, la estupidez forma parte del negocio del fútbol”.

El párrafo anterior pertenece a “Soccernomics”, un libro de Simon Kuper y Stefan Szymanski fundamental para entender los entretelones de este deporte apasionante que genera tantas reacciones, algunas francamente estúpidas como señalan los autores.

Hace algunos años, un expresidente de Universitario me decía que durante su gestión se habían tomado decisiones que cualquier persona seria habría desechado. Aunque el equipo ya se encaminaba a la situación calamitosa actual, recordaba cómo se contrató a un jugador por una suma escandalosa para el  medio, solo porque “había que traerlo”. Las presiones son diversas -el hincha, los resultados, la prensa- y muy fuertes.  Y son pocos los dirigentes dispuestos a razonar en esos momentos de calentura.

Esto, por supuesto, ocurre en todo el mundo. Son pocos los clubes que se manejan con orden. Por lo general acumulan enormes deudas que luego no saben cómo afrontar.

Esta práctica absurda se mantuvo durante la administración de Right Business en Ate. En setiembre pasado, el nuevo administrador, Fernando Bravo de Rueda, señaló en el programa Superdeporte que el día a día en el club ”se hacía difícil por la falta de liquidez” y las deudas con el plantel y proveedores. Incluso mencionó que el déficit alcanzaría ”varios millones”.

Ello se relaciona con la versión, no desmentida por su representante, que Raúl Ruidíaz percibiría unos 35 mil dólares mensuales, una suma colosal no solo para un fútbol tan paupérrimo como el peruano, sino para un club técnicamente en quiebra como Universitario de Deportes. Y, según parece, no sería el único jugador del plantel que percibiría un sueldo elevado.

El último domingo, la crema cerró una temporada horrenda que pagó caro las malas decisiones dirigenciales tomadas durante el año. Aunque el gerente Jorge Vidal declaró en “Ovación” que la continuidad de Óscar Ibáñez no está definida, preocupa aun más la versión de que Bravo de Rueda habría renunciado. Esto podría significar el retraso del inicio de la reestructuración de la institución, lo que hará más difícil solidificar sus bases y, en el plano deportivo, darle forma a un plantel profesional que, sin inversiones alocadas, presente pelea en la temporada 2015.

Es increíble cómo en menos de un año hemos pasado de la alegría plena a la más profunda de las decepciones.

Espero sus comentarios, un abrazo para todos.

 

ACTUALIZACIÓN (2-12-14 / 11:16 a.m.)

Fernando Bravo de Rueda acaba de confirmar en “La oral deportiva” de radio Ovación que dejará la administración del club este mes. Pero no ha dicho solo eso:

1. El club tiene un déficit de 15 millones de soles.

2. La continuidad de Ibáñez depende del nuevo administrador.

3. Pretende reducir el costo de la planilla en 20% o 30% para el próximo año.

Definitivamente, no asoma bien el 2015.