Ni siquiera la campaña que derivó en el título, hace casi tres años, desató tanto entusiasmo. La ‘U’ pelea, juega y regala instantes de buen fútbol que hacen enrojecer las gargantas y desbordar al hincha de alegría. Es un comienzo maravilloso, inesperado, pero es solo eso: un comienzo. No sabemos hasta cuándo  Chale y sus muchachos podrán seguir alimentando esta inmensa felicidad.

La temporada 2013 empezó a trompicones. El equipo se fue armando retazo por retazo y en más de un momento dejó en evidencia sus costuras por la inexperiencia de sus hombres. Con el pasar de los partidos, su obsesión por la pelota, canalizada en un juego veloz y alegre, le dio la consistencia necesaria para marcar diferencias.

Ahora las cosas son distintas. La tenida elegante que mostró el último sábado no convierte a este Universitario en un equipo de frac. La picardía del barrio, de los partidos de pista y arcos de piedra, rebosa en sus venas. Haber juntado en un solo equipo a Orejas, Raúl, Guastavino, Polo, Chávez y Trauco; tener como alternativa a un tipo sabio como Rengifo, ha sido el mayor acierto de Chale. En ataque, la ‘U’ llena los ojos, mata, despierta una algarabía que se expresa en las extraordinarias asistencias que ha tenido en este Apertura. El hincha quiere espectáculo y la crema, aunque por momentos adquiere un tono sobrador, lo agradece con su búsqueda obsesiva por el gol.

Pero aún persisten las flaquezas, sobre todo en el centro de la zaga. Aunque Comerciantes no generó angustia, en algunas jugadas por arriba volvió a hacerse evidente que Benincasa y García necesitan ir al cine juntos más seguido, organizar parrilladas familiares o salir a pasear los fines de semana. En otras palabras, urge que se conozcan más. Hubo un córner que encontró a Pérez increíblemente solo sobre el punto penal. Ante rivales modestos esos errores suelen pasar desapercibidos; frente a delanteras sólidas son crímenes que se pagan muy caro.

Por los lados, Chávez tiene altas y bajas, mientras Trauco destaca por su solvencia para el quite y precisión en el servicio. Falta verlo ante atacantes más encaradores y rápidos, pero hasta el momento, junto con Guastavino, es la gran contratación del 2016.

En el medio las cosas van un poco mejor. Chale no ha repetido una alineación; sin embargo,  Balbín y Mendoza asoman como los dueños de la volante central. A diferencia de Romero y Vargas, se complementan mejor.

¿Qué puede pasar con este equipo? En principio, el fixture ha sido relativamente benévolo. Este martes, ante Garcilaso en el Cusco, tendremos una primera medición. Luego vienen Melgar, Alianza y Cristal.

Esta ‘U’ hace inflar el pecho de orgullo. El cuadro que armó Reynoso lo hacía también, y si bien era inmensamente superior por su consistencia y altura internacional, era un once que jugaba con los dientes apretados, sin mucho espacio para la alegría.  Por las sonrisas que despierta, este equipo acaso se parezca al del tricampeonato, ese que también dirigió Chale.

Pero tomemos las cosas con tranquilidad. El camino es muy largo aún. La humildad es el mejor estimulante para el éxito.