Universitario: un grito, un desahogo

El grito interminable recorre el Monumental. Viene acompañado de abrazos, puños que se levantan, corazones que se agitan. Es un grito celebratorio, pero también catártico. Un desahogo después de tantas frustraciones acumuladas. Vásquez corre hacia la banca con el gol desfigurándole el rostro, con la garganta en ebullición. El año pasado defendía la camiseta que acaba de doblegar. Su grito no es una falta de respeto, es una descarga. Faltaban 10' aún para que se terminara todo, pero no importaba. Era un gol liberador. Un zurdazo implacable. Un golazo para gritarlo hasta quedarse sin voz. Seguir leyendo...