Parecía más fácil que a un crítico de cine le guste “La la land” o que Alan García deje de llamar ratas a sus compañeros corruptos que un equipo de fútbol peruano volviese a ganar en el exterior. Pero sucedió. Y no solo eso: lo hizo en un partido oficial y marcando tres goles.

El 3-1 de la ‘U’ sobre Capiatá en Paraguay es tan bueno que parece un espejismo. O, corrijo, está muy cerca de serlo si no se calibra la dimensión del rival y las falencias que siguen sin desaparecer.

La crema empezó bien la Copa Libertadores, pero pasó demasiados apuros ante un cuadro ingenuote para defender y apenas voluntarioso para ir al frente. Descubrir sus bandas sin mayor pudor cuando se iba al ataque fue un movimiento que los paraguayos aplicaron sin pausa, como una letanía, en gran parte del primer tiempo. Esto permitió el festín de Gómez, quien con espacios puede ser un avión inalcanzable. Pese a un par de decisiones erradas, Alexi fue determinante en el trámite y en el arco contrario. Mostró rapidez, habilidad y confianza, características que rara vez suelen confluir en él.

En el mismo nivel anduvo Manicero, sabio para el traslado de la pelota, decidir cuándo retenerla e inteligente para la habilitación. Puso el tercero cuando el empate local parecía inminente. Tras el descuento de Gamarra, a los 69′, los guaraníes se fueron con todo ante una crema laxa hasta la desesperación.

La ‘U’ mostró los mismos errores de sus dos primeros partidos de la temporada: poco rigor en la marca en el medio y dos centrales que no terminan de comprenderse. Añadió un Cáceda dubitativo e incapaz de imponer su personalidad en el juego aéreo, y un Corzo asombrosamente irregular.

Vargas, por ahora, es una apelación a la nostalgia. Con la pelota es más lo que insinúa que lo que concreta, y sin ella es un fantasma en busca de un alma que se apiade de él. Si ya con ayuda suele pasar apuros,  Aguirre sudó frío mientras observaba los pesados desplazamientos de Juan Manuel ante los veloces y afortunadamente desprolijos jugadores paraguayos. La banda izquierda fue una puerta batiente para el ataque local, motivo de trabajo extra para Galliquio y Rodríguez.

¿Lo bueno? La eficacia ante la valla contraria. Ganar en años le ha hecho a la ‘U’ perder velocidad, lo que compensa con la experiencia de sus jugadores. La tranquilidad de Tejada para detener el balón, levantar la cabeza y servir a Manicero antes del tercero no fue un acto aislado. Es hechura de los años.

La esperanza es que con Figuera el equipo gane firmeza en el medio, pero los dolores de cabeza que da la banda izquierda no se calman con dos cajas de aspirinas. ¿Por qué no probar con Jerson Vásquez en lugar de Aguirre? ¿Vargas, con el estado físico que presenta, tiene que ser titular?

Aunque Capiatá es un equipo muy endeble, no existe club peruano que pueda mirar por encima a otro, sea quien sea. El triunfo fue bueno, la clasificación está muy cerca, pero la deuda en el juego persiste. Y no es poca.