No hay mucho que decir sobre el fútbol que propone la ‘U’ por una razón simple: no hay nada que no se haya dicho ya. La idea de juego es nula, ofensivamente es previsible y tiene enormes dificultades para recuperar con rapidez la pelota y defender por arriba.

La presencia de Vargas condiciona al equipo porque lo obliga al pelotazo y al no haber precisión, el juego se divide y el rival saca ventajas. Busquen algún post anterior o revisen la crónica de algún partido de esta temporada y encontrarán una lectura parecida.

Ante Aurich, así como frente a Garcilaso, se mejoró ligeramente en el segundo tiempo cuando ingresaron Siucho y Tito. No son Flores ni Polo, pero se abrió la cancha, la pelota se jugó al ras y hubo algunos intentos de juego asociativo. ¿Es tan fácil reconocer que esa es la fórmula?

Igual, la ‘U’ dista de ser un equipo que juegue bien al fútbol. Y valga aquí una precisión: jugar bien no es sinónimo de florituras, tacos y caños. No. Jugar bien es tener una idea de juego y ejecutarla correctamente. En Twitter me decía un comentarista que no veía errada la idea del pelotazo con Ugarriza y Tejada en la cancha. Tenía razón. Pero si la alternativa es meter balonazos sin sentido, esperando que por ahí el Pana se ilumine, el Guasta coja un rebote y Adrián la mande al fondo, eso no es tener idea de juego. Eso es improvisación. Y de la mala.

EL CUERPO TÉCNICO

La administración del club está en un embrollo tremendo. Por un lado, no quiere pasar a la historia como la que licenció a un técnico con la salud deteriorada (y no cualquier técnico, nada menos que Roberto Chale, un histórico del fútbol peruano). Además de inhumano, podría acarrearle una ola de repudio generalizado que pondría, incluso, su labor dirigencial en entredicho.

Por otro, es claro que la ‘U’ necesita otro cuerpo técnico porque al actual –con y sin Chale- el libreto se le agotó hace mucho tiempo.

Y en el hipotético caso que quisieran continuar con Roberto, en el corto plazo es imposible, ya que a causa de sus problemas de salud, no podrá dirigir en varios meses.

Aunque sigo pensando que el plantel está mal armado, considero que con los jugadores a mano se puede hacer una mejor campaña. El problema principal en Ate está en el banco. Eso no tiene discusión.

Probablemente, en busca de cierta tranquilidad, se espere al receso por los partidos de la selección a fin de concretar los cambios que –imagino- ya deben haberse decidido. De lo que sí estoy convencido es que, sea la decisión que fuere, Roberto Chale no debe quedar desprotegido.

EL PLAN 

A través de diversas comunicaciones, la Sunat ha tratado de salvar su responsabilidad sobre el plan de reestructuración aprobado el jueves último. En la previa alertó sobre el alza de la tasa de interés impulsada por la administración y luego indicó que votó por su aprobación con reparos para evitar la liquidación del club.

Lo cierto es que las administraciones temporales, en general, han sido un fracaso y Sunat, cuando tuvo mayoría en la junta, hizo poco para enmendar el rumbo, así que de nada vale esta lavada de manos tardía. Hoy Gremco tiene en sus manos al club y puede hacer, literalmente, lo que desee.

 

Respecto al plan en sí, la famosa tasa de 7% interés es la que más controversia genera porque infla la deuda elefantiásicamente. Carlos Moreno, administrador del club, ha señalado que no afectará los planes del club para pagar la deuda. 

Lo más peligroso, sin embargo, es que en un escenario negativo el club podría perder sus principales activos: Campo Mar y el Lolo Fernández. El plan contempla buscar la concesión del primero y levantar la carga legal para disponer del segundo. Pero en un contexto económico inestable, de efectos impredecibles por lo que ocurre en el mundo (el efecto Trump) y la crisis generada por el Caso Lava Jato en el país, no va a ser fácil hallar los inversores que Universitario requiere para darle vida a sus activos y pagar su deuda. En otras palabras, podría perderse todo.

Así estamos.

Por eso, no olvidemos a quienes nos llevaron a esta situación. De mi parte, lo tengo muy claro.

Gracias Alfredo.