“La ‘U’ no va a bajar”

“Estoy seguro de que nos vamos a salvar”

“No echen malas vibras”

Cuando el equipo no puede dar dos pases seguidos, sufre para hacer goles, no marca (solo mira) y tiene una de las peores parejas de centrales de su historia, el camino seguro es hacia el hoyo. El más profundo.

Y si a ello le añaden un técnico sobrepasado por la responsabilidad y un club  resquebrajado, a cargo de un acreedor mayoritario que solo genera amargura y desconfianza, la camiseta, la historia, la bendita garra no alcanzan.

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Ya en el 2011, Universitario salvó la categoría en la penúltima fecha. El título obtenido dos años después fue una operación de maquillaje que solo sirvió para alargar la agonía.

El castigo de la comisión de licencias -obra del mal manejo dirigencial- puso al equipo en cuidados intensivos. Con Córdova en el banco, a pesar de los refuerzos, se encuentra casi en estado terminal.

Los rivales con los que debemos luchar (Unión Comercio, Boys, Cantolao, Binacional, Rosario) tienen equipos que funcionan mejor, pese a que por plantel, deberíamos superarlos. Y no por poco.

Los culpables de este desastre los conocemos. No es momento de darnos de latigazos, sino de que los hinchas nos unamos y acompañemos al equipo en estos nueve partidos que quedan.

Pero eso no nos puede llevar a avalar barbaridades como esta:

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Escribí en una columna publicada en El Comercio, que el hincha, ese que dice amar al club por sobre todas las cosas, no ha hecho un mea culpa, no ha reconocido su enorme grado de responsabilidad en el deterioro del fútbol peruano. Hoy un grupo de barristas ingresó a Campo Mar sin permiso y dejó el cartelón que aparece en la imagen. Pero no fue el único mensaje: según el periodista Gustavo Peralta, le dio un plazo de 48 horas a Nicolás Córdova para renunciar.

La violencia no solo es física, también es verbal y se traduce en amenazas. ¿Por qué quienes dicen amar al club se comportan como una mafia? ¿Acaso creen que con estas acciones intimidatorias Schuler va a aprender a marcar, el Mudo no se va a lesionar o Benincasa dará un pase bueno?

Como ustedes, el partido del sábado me estranguló el hígado, no solo por la falta de juego, sino por la escasa rebeldía de quienes demostraron sobre el campo ayacuchano que no tenían idea de lo que estaba en disputa. Eso, sin embargo, no se arregla con amenazas.

¿Qué debemos hacer como hinchas? Llenar la cancha. Alentar sin desmayo, desde el primero hasta el último minuto. Es momento de hacerle sentir al rival que la grandeza de Universitario está en sus millones de simpatizantes y que en su peor momento, como este que vivimos, no lo vamos a abandonar. Vamos a pelear hasta el final.

Las amenazas, las agresiones, déjenlas para quienes no tienen argumentos. No añadan un problema más a un club que se cae a pedazos. Es momento de ayudar, no de hacer más profundo el hoyo en el que, si las cosas no cambian, a todos nos van a enterrar.