“No pretendo que se nos elogie, que les guste (lo que hacemos), sino que se diga lo que está pasando”.

Las palabras son de Nicolás Córdova quien de esta forma mostró su descontento ante las críticas recibidas por el desempeño de Universitario ante Pirata.

Para sostener su postura, el técnico mostró un informe de Wyscout, una herramienta de análisis que, como bien dijo, manejan los mejores clubes del mundo. En este se señalaba, entre otros datos, que el equipo que más pases hizo en la fecha fue Universitario (497), con una precisión de 88,3%.

No se mostró de acuerdo con la opinión de que el triunfo sobre los lambayecanos llegó por acciones individuales y defendió el juego por los flancos (“cuando el rival juega con 10 jugadores detrás de la línea de la pelota, lo más sensato es jugar por las bandas”).

No conozco personalmente a Córdova. Me parece un tipo pasional y entregado a su trabajo. Lo que no entiendo es por qué usa parte de su conferencia de prensa para responder las críticas del periodismo. Quizás sea por su propia juventud o su falta de experiencia al mando de un equipo grande. No lo sé.

Además, ¿qué de importante tiene que la ‘U’ haya sido el equipo que más pases dio -y el que menos los falló- si buena parte de ellos eran al costado, intrascendentes, sin profundidad?

El cargo de entrenador de Universitario debe ser uno de los más difíciles y estresantes del país. Día a día, minuto a minuto, el DT está sometido al escrutinio de los hinchas, los dirigentes y la prensa. Y cuando toca jugar, así gane, nunca faltarán peros de todo calibre.

¿Córdova tiene derecho a criticar a la prensa? Claro que sí, como cualquier persona. Pero estos duelos verbales, además de innecesarios, desgastan. Por lo demás, no recuerdo ataques de parte del periodismo en contra suya o alguna acción que haya buscado desestabilizarlo.

La ‘U’ tiene un equipo más cuajado que el año pasado. Jugar sin la presión del descenso es haberse librado de un afilado cuchillo que rozaba su cuello cada fecha. Se lo nota más seguro de sí mismo, de sus armas, del peso que ejerce su camiseta. En las dos primeras fechas de la Liga 1 no le ha ido mal: ha empatado de visita y ha ganado en casa. Pero los números no lo son todo.

¿Por qué no convence? Porque es  intermitente, se acuerda de jugar por ratos. Su saludable pretensión de hacer presión alta encalla cuando delanteros como Quintero se desentienden de la marca, Lavandeira desaparece,  sus medios centros son sobrepasados y  la defensa queda expuesta.  Las imprecisiones en el último cuarto de la cancha lo hacen ofensivamente predecible, a ratos hasta inofensivo.

El propio Córdova reconoce que el equipo aún no juega como quisiera. Tiene razón. Recién vamos a entrar en la tercera fecha y, como suele ocurrir, aún no se sale de la etapa de construcción. Profe, dedique el íntegro de sus energías a hacer de Universitario el equipo que esperan usted, los dirigentes y los hinchas. Esa es la mejor respuesta que puede dar.