Ante todo una advertencia: como toda lista de preferencias, esta es subjetiva. Si bien he tratado de incorporar la calidad como criterio, el resultado se debe exclusivamente a mis gustos, bastante volátiles debo admitir. He tratado de incluir programas de variado rango y estilo: nostálgicos, revolucionarios, inteligentes, bellos, asombrosos e inexplicables. También hay muchos pésimos que me divierte ver, sobre todo, cosas a las que les tengo cariño.
No he querido organizarlos por épocas ni generaciones porque sería un verdadero caos (las series, a diferencia de las películas, “duran” años, incluso décadas).
Como toda lista es incompleta: no están todos los que son y no son todos los que están.
Listo.100. Baywatch (1989-2001)

¿Quién necesita una buena historia cuando tiene a Pamela Anderson matándote de un infarto y salvándote la vida en las playas de California? La exposición de la carne (en cámara lenta, con una micro ropa de baño roja) fue el secreto del éxito de esta popular serie que despertó pasiones en millones de hoy arrepentidos telefans. Si es tan mala, ¿por qué opté por incluirla en esta lista? Baywatch es lo mejor de lo peor que se ha hecho para la televisión. Un dato curioso es que David Hasselhoff inició con esta serie su primer comeback después de El auto fantástico (e hizo suspirar a las cuarentonas en el camino).

99. Beverly hills 90210 (1990-2000)

Para la televisión, antes de Orange County estuvo Beverlly Hills. De la mano de Aaron Spelling, esta suerte de telenovela convirtió en ídolos de masas a todo su elenco, especialmente a Jason Priestly y Luke Perry. Shannen Doherty y Tori Spelling, hija del productor, tuvieron papeles no muy memorables en el futuro. Empezó bien y terminó mal. En una parodia de Saturday Night Live amenazaron con cambiar el código postal a 90218 lo cual tuvo consecuencias insospechadas en los personajes: Nelly y Donna se fueron de compras, Dylan se embriagó y Brandon se la pasó quitándole a todos las llaves del auto porque en su opinión nadie estaba suficientemente sobrio como para manejar. Felizmente el código postal nunca se cambió y la serie salió del aire en el 2000.

98. Melrose Place (1992-1999)

¿Qué pasa si tu vecina se acuesta con el médico casado del primer piso quien a su vez se acuesta con la hermana de su esposa, con su compañera de trabajo y con la dueña del edificio quien también se acuesta con todo el edificio, con toda su agencia de publicidad, y con todo el staff médico del hospital? ¿Qué pasa cuando un motociclista a lo Lorenzo Lamas se acuesta con todas las mujeres del barrio? ¡Melrose Place! En un todos contra todos de hormonas descontroladas, la cosa solo podía seguir con una loca volando en pedazos la cuadra con más líbido de la historia de la televisión. La vida es injusta: la loca Marcia Cross se convirtió en Bree Van der Camp.

97. Dinastía (1981-1989)

Glamour y decadencia ochentera. Los millonarios Carrington pasaron a la historia por un enorme talento para la intriga, los celos y todos los sentimientos karmosos de los que el ser humano es capaz. Para muestra un botón: busquen en Youtube “Alexis Krystle catfight” para regocijarse con las múltiples peleas en las que las protagonistas muestran su habilidad para desbaratar viviendas y rasgarse las vestiduras (literalmente). ¿Mis favoritas? La pelea del lago y la del barro. Joan Collins… tu pelo y maquillaje son inimitables (gracias a dios) ¡Todavía te amamos!

96. Buffy, la caza vampiros (1997-2003)

Un grupo de estudiantes caza vampiros a punta de patadas de artes marciales ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Nada, pero toda una generación de chicas liberadas aprendió viendo tele como tratar a los hombres que les quieren morder el cuello. Mientras recibían golpes, los chicos aprendieron un poco de historia medieval.
La protagonista de la serie intentó hacer carrera en el cine, pero lo mejor que le pasó en la pantalla grande fue que el asesino de Scream la liquidara en una secuencia bien lograda.

95. Comando Especial (21 Jump Street) (1987-1991)

Folklorica serie que presenta a la juventud que transitaba de los fluorescentes ochentas a los oscuros noventas. Sida, racismo, drogas, homofobia y promiscuidad sexual conforman la materia de los casos que esta ingenua troupé de policias encubiertos buscaba resolver en las escuelas públicas de una Norteamérica pre-Columbine. Johnny Depp nunca estuvo contento con su estatus de teen star usando bandanas, por lo que en cuanto se liberó del contrato, se dedicó a llevar una vida parecida a la de las joyitas a las que perseguía.

94. Gilmore Girls (2000-2007)

Una hora de mujeres al borde de un ataque de nervios. Plagada de referencias de procedencia variopinta, cuenta con excelentes guiones –de muchísimas páginas-, un pueblo de excéntricos muy bien caracterizados y una legión de seguidoras de todas las edades que me lincharía si no estuviera incluyendo esta serie en la lista. Recordatorio de Halloween para los programadores de televisión: no hay peor pesadilla que una maratón de mujeres que hablan demasiado.

93. El show de Bill Cosby (1984-1992)

“Somos negros, cultos y tenemos plata”, parece decir Cosby en esta serie. Intentando apartarse de los estereotipos negativos afroamericanos que la televisión había presentado hasta entonces, el célebre comediante se empeñó en hacer comedia ingeniosa a partir de un matrimonio de abogada y médico de color exitosos. Los hijos de los Huxtable tenían que lidiar con la típica adolescencia atribulada, unos padres muy cariñosos y ropa funky de colorinches. Humor cándido y reivindicativo que hizo reír a toda tonalidad de piel.

92. Beavis and Butthead (1993-1997)

Humor grunge para la “nueva” generación MTV de adolescentes que no se bañan. Un par de tarados que venden hamburguesas, causan problemas en el cole y solo piensan en “anotar”, se divierten burlándose de videos de televisión. Comedia cruda e intencionalmente estúpida que resume muy bien la actitud alpinchista que caracterizó de buena manera a los noventa. Hay que entenderla en su contexto: corrían los tiempos de Kurt Cobain en los que el suicidio podía parecer “maldito” y si había una forma de reírse de todo esto era siendo bruto. Son la envidia de los gays porque grabaron un dúo con Cher.

91. Viaje al fondo del mar (1964-1968)

Creces en los sesenta y todo lo que conoces está a punto de estallar gracias a la bomba atómica. Quizá el único lugar que parece seguro es el fondo del mar. Sin embargo a los tripulantes del SSRN Seaview constantemente los atacaban mariscos gigantes, coloridos monigotes blanco-y-negro y agentes contaminantes extraños. Estos precarios efectos especiales, vistos hoy, resultan encantadores y triperos como una torta de matrimonio kitsch. Una gracia más de la televisión sci fi de la era nuclear, que no es solo una gracia más.

continuará…