Sigue el listado de mis series favoritas. Como adelanté en el post anterior, no está ahora House M.D. ni estará en ningún puesto. Sé que esto ha ocasionado desagrado e incomodad en algunos fanáticos y lectores habituales de este blog. Como le contaba a uno de los comentaristas, lo que se busca en un blog es un enfoque un tanto más personal y por ende subjetivo. Nuevamente les recuerdo que este listado no pretende informar cuales son los mejores programas de la historia sino cuales me parecen importantes. House, no es uno de ellos.
Hay una aclaración: la única razón por la que “Qué hay de nuevo con Jaime Bayly” no se encuentra en esta lista -y tampoco Gamboa, Carmín (¡gracias Lucho Llosa!), Hola Yola, Nubeluz, La Perricholi, Pataclaun, Los detectilocos, etc- es porque, a pedido de los editores de este medio, Tv en Serie no comenta programas nacionales. Los mencionados son meritorios y rescatables esfuerzos que se encuentran también en mi lista (invisible) de favoritos pero que no se reseñan en el ranking que ustedes podrán leer acá.
Como siempre, espero sus comentarios.

80. Magnum P.I. (1980-1988)

Thomas Magnum era un detective privado que vivía en Hawai y que contaba con un guardarropa de coloridas camisas de flores. Lo interpretaba Tom Selleck, quien nunca fue un buen actor pero que hizo el papel de maravilla. En Norteamérica fue un hit desde su lanzamiento y solo fue superada en su horario por el “Show de Bill Cosby”. ¿Algunas (buenas) razones para incluir esta serie en la lista? Primero, un Ferrari rojo. Segundo, la ironía británica de Higgins. Tercero, los dos dobermans, Zeus y Apolo. Cuarto, los títulos nobiliarios y las mansiones. Y quinto pero más importante… el bigote.

79. Quién manda a quién (1984-1992)

Imagen típica de “Quién manda a quién”: Angela Bower en un sastre ejecutivo y Tony Mazeli con plumero (Micelli, antes de la traducción al español). La serie camuflaba algunas pequeñas revoluciones: un hombre musculoso en la cocina, una abuelita hiperlibidinosa, una sex symbol teen, una sarta de proletarios italoamericanos metidos en una casa de Connecticut y una relación de amor empleadora-empleado eternamente postergada.

78. Dos perfectos desconocidos (1986-1993)

Balki Bartokomus y su provinciano baile de la alegría inmortalizaron en el imaginario popular a la isla de Mypos. Larry, un ganso eternamente exasperado por la vida urbana, aprende a adoptar de aquel una perspectiva más amplia y sencilla y una suerte de sabiduría popular. Si “Taxi” fue la primera en tocar lo intercultural, “Dos perfectos desconocidos” lo llevó a los niveles de la convivencia. Son el gordo y el flaco de la era global.

77. The Osbournes (2002-2005)

“Mi papá muerde los picos de las palomas en conciertos de rock y come tripas de chancho live”, debió responder en el kinder la pequeña Kelly Osborne cuando le preguntaron sobre la profesión de su papi, el mítico Ozzy de Black Sabbath. Esta serie trata precisamente sobre la vida cotidiana de la familia Osbourne, la más insospechada de la televisión. Si “Los Locos Adams” son revolucionarios porque no existen, los Osbourne lo son porque sí. De hecho es posiblemente el mejor ejemplo de cierto tipo de reality que se ocupa de documentar “The real Life” de las celebridades… ¿Algunos imitadores? Prende la tele… hay miles.

76. Little Rascals (1922-¿…?)

¿Quién no se acuerda de Alfalfa? Está bien… casi nadie se acuerda de este antiguo y revolucionario programa que se filmó originalmente para el cine y que como Merrie Melodies, terminó logrando fama en la televisión. En Norteamérica ha generado un gran culto por la forma directa de presentar a la niñez en su estado más puro. Resulta especialmente interesante que el elenco estuviera conformado por chiquillos y chiquillas sin importar su color de piel y presentados como iguales, practica infrecuente en los años veinte que, según el crítico norteamericano Leonard Maltin “rompió esquemas”. Su singular estilo fue víctima de numerosas imitaciones, incluida una con Shirley Temple.

75. Big Brother (1999-¿nunca?)

¿Qué tienen en común Eslovaquia, Brasil, Nigeria e India? ¡Una versión de “Big Brother”! En realidad se trata más de un formato que de un programa de televisión en sí mismo. Las reglas son simples: un grupo de personas viven aisladas del mundo en una casa bajo la mirada ominosa de las cámaras de televisión. Los participantes, usualmente menos de 15, intentan ganar un premio monetario evitando que los eliminen de la competencia (y los saquen de la casa) a través de votaciones de los otros concursantes o de los televidentes. Este experimento en vivo fue inventado por el holandés John de Mol y ha estado en el horario estelar en más de 70 países (“La casa de Gisella”, de alguna manera es una versión peruana). El nombre procede del personaje de la novela “1984″ de George Orwell.

74 Mister Ed (1961-1966)

Un caballo que habla y que quiere correr tabla vive con el arquitecto Wilbur Post, interpretado por Alan Young. Se dice que el carismático Young fue escogido por los ejecutivos por “parecer el tipo al que le hablaría un caballo”. Young tenía otros “talentos”: la legendaria Mae West apareció en un episodio porque era su amiga personal. ¿Cómo se hacía para que moviera los labios (el caballo, no Mae West)? Hay varias teorías que van desde el insano shock eléctrico (altamente improbable) hasta la mantequilla de maní untada en los labios. En mi opinión, una de las mejores series de televisión con animales como protagonistas.

73. Golden Girls (1985-1992)

La idea apareció en la cabeza de Brandon Tartikoff, un ejecutivo de la NBC, cuando visitó a una de sus tías ancianas. La vio discutiendo con su vecina y le llamó la atención que a pesar de la intensidad de las conversaciones, siguieran siendo mejores amigas después de tantos años. “Aquí hay oro”, debió pensar. De las 65 nominaciones que “Los años dorados” tuvo a los Emmys, ganó 11. ¿El secreto? Maravillosas interpretaciones, buenos personajes y un guión solidamente construído en torno a un té de tías que tenía más “acción” que varias “jovencitas”.

72. El Show de Carol Burnett (1967-1977)

El último show de variedades del horario estelar de la televisión gringa se llevó 22 premios Emmy (por cierto, ¿ya vieron las nominaciones de este año?) y duró 10 años en el aire. La descocada y extravagante Carol hacía reír a multitudes con su alarido de Tarzán. A aquel se le añaden ciertas “manías” como despedirse de sus televidentes jalándose la oreja al aire, una especie de código secreto que servia para recordarle a la abuela que la había criado que estaba bien y que la amaba. Entre los grandes de la comedia, su estilo es inconfundible y desfachatado. Un momento antológico: la parodia de “Lo que el viento se llevó” en la que aparece una Scarlett O’Hara vestida con una lampara de techo.

71. Cosmos (1980)

Carl Sagan no solo fue un brillante científico: también era un convencido de la importancia que tenía la divulgación del conocimiento entre las masas. Por eso, junto a un equipo de guionistas, escribió la serie “Cosmos” que a lo largo de 13 capítulos explicaba entre otras cosas, el origen de la vida y la física del quehacer habitual, el funcionamiento neuronal de la memoria y la conformación de las supernovas exponiendo las últimas teorías (ojo, es una serie de 1980) y de paso haciendo volar la imaginación de por lo menos dos generaciones que vieron las repeticiones por canal 7.
Ha sido vista por más de 600 millones de televidentes.

*Estimados lectores: Desde enero del 2009, el blog “Tv en serie” lo desarrolla Romina Massa. Este post escrito por el anterior blogger, Javier Masías, seguirá en línea pero sin opción de dejar comentarios.