Ahora sí, se acabaron los secretos y se abre la discusión. La semana pasada terminé de ver la quinta temporada de Lost y, tras una maratón histórica en la cual vi todos y cada uno de los capítulos de la serie a lo largo de dos o tres meses, me confirmo “lostie”, seguidora por siempre y fan desesperada con solo pensar que tengo que aguardar medio año hasta la nueva, y última, temporada.

Spoiler Alert: detalles de la trama serán revelados.

Entonces, ¿el hombre de negro que buscaba una manera de matar a Jacob poseyó el cuerpo de Locke para lograr su objetivo? Eso significa que el cuerpo de Christian, el papá de Jack, quien también estaba muerto cuando subió al avión, también fue poseído, ¿no? Y si es así, ¿qué pasó con su cuerpo? Porque el de Locke lo tiene Alana.

Y hablando de ella, sé que a muchos fans les molesta que en las temporadas más recientes hayan muerto tantos personajes originales y entrado tantos nuevos. A mí me parece interesante, hace la historia más compleja. Y con tantos paseos por el tiempo, ¿cómo podría ser de otra manera?

La cosa se puso de lo más interesante cuando empezamos a viajar por el tiempo, los televidentes primero y luego los personajes. ¡Solo en Lost puede una madre (Eloise) matar al hijo (Daniel Faraday) que todavía no ha tenido!

Ahora entiendo la necesidad de tantos fans de crear teorías. En esta serie pasan tantas cosas, tantas tan inexplicables (muero por saber qué ondas con la estatua), que es imposible no querer encontrar respuestas y explicaciones por cuenta propia. Próximamente un post recopilará las teorías más interesantes en cuanto a Lost, la isla, y los personajes.

Creo que, como es sospechado en muchas otras partes, el final de la serie no podrá responder todas las interrogantes de la historia, tan llena de preguntas como de grandes momentos (por cierto, qué buen final para la quinta temporada, ¿regresarán en el tiempo hasta no haberse conocido jamás?).

Lo que no sé es qué voy a hacer hasta el próximo año.

*Estimados lectores: TV en serie blog ha cambiado de autor. Este post, escrito por la anterior blogger, Romina Massa, seguirá en línea pero sin opción de dejar comentarios.