Se acaba la historia de uno de los personajes más amados y odiados de la televisión. Pero sobre todo, una de las series más brillantes jamás creadas.

Esta noche es el final de una se las series más brillantes, mejor escritas y valientes de la televisión. Los elogios se los ganó a pulso. Pocas veces un personaje puede despertar tantos sentimientos encontrados, desde el repudio moral hasta la admiración profesional.

¿Cómo será el fin de House? Ya se sabe que en el episodio final estarán presentes varios invitados especiales, como: Olivia Wilde (Remy Hadley), Kal Penn (Kutner), Amber Tamblyn (Masters) y Jennifer Morrison (Cameron).

Lo poco que ha revelado la producción es que el último caso que veremos será el de un adicto que House debe atender, pero que en el trayecto lo lleva a examinar su pasado, presente y futuro. ¿Será el paso a un House diferente? No lo creo, de hecho debe ser solo un anzuelo, aunque puedo equivocarme.

House ha sido por mucho uno de los personajes más interesantes de la televisión en los últimos años. Un reflejo de la influencia de Sherlock Holmes y que tenía más de una referencia a la obra de Conan Doyle. Era excesivo, arrogante, pedante, terco, visceral y tortuoso. Pero también era inteligente, osado y creativo. Un cóctel de lo mejor de lo mejor.

No por nada ganó dos Globos de Oro y tres Premios Emmy. Y no de gratis llegó a tener más de 80 millones de espectadores, todo un récord.

El final de House puede ser lo menos genial de la serie. Estemos preparados para ello. Eso pasa cuando no se necesita un gran broche de oro, cuando toda la saga ha sido excepcional. ¿Lástima que se acaba? No tanto, porque aquellas grandes historias merecen irse con respeto y reconocimiento, antes de sea el mismo público quien espere el final.