“Revenge” estrena tercera temporada. La verdad, los delirios de venganza del personaje de Emily Vancamp me tienen sin cuidado por una simple razón: me parece que esa serie es más telenovela que serie. Me pasa lo mismo que con “Dallas” que, a pesar de ser un clásico (y digo esto con todo respeto), me parece que está más cerca del melodrama telenovelesco familiar que del drama propiamente dicho que otras series han sabido entregar dentro del mismo tema (y que serán motivo de otras columnas, lo prometo).

Pero centrémonos en “Revenge”. ¿Qué es lo que hemos visto hasta ahora? Una dama sedienta de venganza que oculta su verdadera identidad para vengar a su padre. Suena a telenovela brasileña, ¿verdad? A eso me refiero. A escenas como la muerte en medio de una boda. ¿Sería atrevido confesar qué escena final de qué teleserie nacional se me viene a la mente?

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Claro, estoy hablando de una segunda y una tercera (ya estrenada en Estados Unidos) bastante sosas, después de un primer ciclo que prometía, al menos para la crítica de ese país, porque a mí nunca me convenció mucho. Pero se le reconoce eso, una muy buena primera temporada. Yo le doy crédito a que es, por obvios motivos, la más fiel adaptación a “El conde de Montecristo”, obra en la que se inspira.

Todo este comentario sobre “Revenge” deja abierto el debate acerca de series que están más cerca de ser culebrones que de ser “The Good Wife”. Esta es una de esas series en que la protagonista sufre y busca reivindicar algo o a alguien, pero demuestra que se puede hacer buen drama a pesar del supuesto “tema trillado” que presentan. Todo depende del tratamiento que se le dé.