He visto varios episodios de “Super Fun Night”. El primero me sirvió para saber que al frente tenía una comedia que va a pasar sin pena ni gloria por la televisión. Todos los demás los vi tratando de descubrir por qué no me gusta.

¿Qué está mal en “Super Fun Night”? Para empezar, me parece demasiado pretenciosa. Desde aquel comienzo con Rebel Wilson y su elenco haciendo una pésima versión de “Don’t Stop Me Now” de Queen hasta lo triste que resultan sus dos mejores amigas. Vamos, se puede ser ‘raro’ (que es lo que me parece es la intención de la serie con esos personajes) sin dar vergüenza, como ellas.

No sé si sea Rebel Wilson el problema. Creo que el problema es más bien Kimmie Boubier, su álter ego. Kimmie trata de ser alguien genial, con muchas referencias a películas en sus chistes y ‘gags’ de la cultura popular estadounidense (hasta rapea). Sin embargo, todo lo que hace es sobredimensionado, no sé si por una indicación del guion o por el trabajo de Wilson. En todo caso, igual empalaga.

Esto es parte de un problema mayor y es que estamos ante una crisis de comedias en la televisión. Las hay buenas, pero son poquísimas. El humor fácil se ha hecho presente también en las producciones estadounidenses. No puede ser que la crítica se rinda ante “Modern Family” o le entregue un Emmy a John Cryer. Eso solo refuerza mi argumento.

¿Por qué no pueden hacer del romance de Penny y Leonard uno tan espontáneo como el de Ross y Rachel? No pido que sea igual, pero antes, no hace mucho, al menos quedaba un poco más de espacio para la comedia y menos para la miseria de sus protagonistas. Algunos entenderán.