Y no lo digo yo, lo dice su creadora, Shonda Rhimes: “No pienso en ella como un drama médico. Es una serie de relaciones amorosas con algunas cirugías atravesadas. Así es como siempre la vi”. Las declaraciones fueron hechas a “Los Angeles Magazine”. Soap Opera, dices.

Greys 2

He visto lo suficiente de “Grey’s Anatomy” como para hacerme una idea y no verla más. Y es que, precisamente, ¿por qué no hiciste de arranque una telenovela, Shonda? ¿Por qué disfrazarlo de drama médico? No creo que sea una mala serie, ojo. Se murió un personaje importante esta semana, la noticia se filtró antes de que sucediera y se causó gran revuelo en Internet… Pero el gran problema que tengo con esta serie es que ya la he visto antes. Sí, se llamaba “E.R.” y era buenísima.

Pero para hablar de series médicas tenemos que remontarnos primero al génesis, cuando los doctores no representaban mayores trastornos introspectivos (ahí te hablan, House), ni los showrunners se preocupaban tanto por hacerse preguntas existenciales. “Marcus Welby, M.D.” fue protagonizada por Robert Young entre 1969 y 1976. Es, prácticamente, la abuelita de todas las series de doctores de hoy en día. Resulta que en esta producción el doctor Welby, amable él, trabajaba solo en su pequeña y dulce oficina, y estaba lejos de poseer los fantasmas internos de “Nurse Jackie”. Así era todo hace algunas décadas.

Menciono esto para darnos cuenta de cuánto ha evolucionado la imagen del doctor en la televisión: la realidad es que muchos de ellos luchan cada día con cuestiones éticas profundas. ¿Atender primero al baleado, o al ladrón que también salió herido durante el asalto? Culpas, cansancio, ambiciones, adicciones… y claro, el romance y las dudas que vemos en “Grey’s Anatomy”.

ER

Pero no está mal que se toque el romance. Mi caso es la cumbre de esta fórmula se alcanzó con “E.R.”, una serie que revolucionó en su forma de contar historias, con un estilo en viñeta que nos presentaba una trama sobre otra, siempre con una más importante, pero todas interesantes. También había romance, claro, pero los dilemas abundaban. Incluso recuerdo que tocaron en varios capítulos el tema del lobby farmacéutico. También tuvimos una cumbre con “House”, en la que nos sumergimos en la cabeza del protagonista. A veces literalmente (¿recuerdan a Amber y ese final de temporada doloroso para Wilson?) Estos son picos tan altos que cualquier cosa que vino después y ofreció más de lo mismo entra en una categoría menor. Ahí está “Grey’s Anatomy”.

HOUSE

(Spoiler si no has visto el último capítulo de “Grey’s Anatomy) La muerte del Dr. Shepherd (Patrick Dempsey) me afectó tanto como la de Drake Ramorey en “Friends”. No, esperen. Ahora que lo pienso, el personaje que hacía Joey en “Days of our lives” no merecía caer por el hoyo del ascensor. Después revivió, igual.

A fin de cuentas, veamos “Grey’s Anatomy” como lo que dice su creadora que siempre la vio. “Una serie de relaciones amorosas con algunas cirugías atravesadas”. Atravesó su propia serie.

Como este blog es democrático, los comentarios están abiertos para los fanáticos de “Grey’s Anatomy”. Cuéntennos las razones por las que les gusta la serie. Y de paso hagan catarsis por lo que le pasó al Dr. Shepherd.