“The Walking Dead” lo volvió a hacer. Después de regalarnos el mejor inicio de temporada de su historia, la serie de AMC cerró con un final flojo que, sin embargo, es consecuente con su estilo. Ya hemos hablado antes de la irregularidad de la serie basada en el cómic de Robert Kirkman. Creo que ha llegado el momento de aceptar que así tiene que ser. Este episodio final podrá haber sido lento, sin sorpresas, redundante, etc., pero acorde al arco argumental del cómic.

No soy lector del cómic, tengo que confesar. Pero como bien me apuntaba un colega hace algunos días, estos zombis respetan mucho su historia impresa, aunque con cambios importantes en lo que les pasa a los personajes (Rick en el cómic pierde la mano, más no en la serie, solo por poner un ejemplo), pero se mantiene fiel a su argumento central, en el orden indicado. No hay más qué decir. Así va a ser por muchas temporadas, porque “The Walking Dead” va a continuar por muchos años -que quede registrada esta oración en este humilde blog-. Solo diré a modo de deseo que a veces me gustaría que esta serie tuviera un George R.R. Martin. ¡Ah! Y por cierto, ¿no le faltaron 30 minutos a ese episodio final? ¡Nos prometieron 90!

Así como popular es “The Walking Dead”, es impopular “The Good Wife”. Todos hablan de zombis, nadie habla de la serie de Julianna Margulies, Alicia (Alisha) Florrick en la ficción. Pero no solo es la serie de la Margulies, sino de Archie Panjabi, intérprete de uno de los mejores personajes secundarios de la televisión de todos los tiempos: Kalinda Sharma, la investigadora del bufete de abogados Lockhart and Gardner. Sí, es una serie sobre abogados, hay juicios y todo, como esos que veías de pequeño y te animabas a ser abogado cuando seas grande (y luego crecías y te arrepentías).

Y para que me entiendan ustedes que todo lo ven zombis Alicia Florrick es lo que vendría a ser Carol en “The Walking Dead”: una mujer que por circunstancias externas (apocalipsis zombi en un caso, la sacada de vuelta de su marido en el otro) deben sacar fuerzas de flaqueza, dejar la comodidad y comenzar a patear traseros en sus respectivos campos de acción. Si Carol se mete a tu casa y asusta a tu hijo y te amenaza con un cuchillo y una torta, Alicia hace lo propio usando las leyes, en la corte de la ciudad de Chicago.

El asunto es que “The Good Wife” es GRANDE. Una serie que privilegia la historia por sobre los personajes, lo cual no está para nada mal, pues saca todo el potencial de cada uno. Con invitados de lujo: en sus hasta ahora cinco temporadas y media han desfilado por su set Michael J. Fox, Matthew Perry, Dylan Baker, Carrie Preston y la lista continúa. Hace poco no más, inclusive, tuvo su propio “capítulo Juego de Tronos”, en el que murió uno de los personajes principales de manera totalmente inesperada, al más puro estilo de la saga de George R.R. Martin.

Robert y Michelle King, los creadores de la serie, nos regalan verdaderos momentazos en pantalla. De esos que te hacen saltar con algún diálogo inteligente o con ocurrencias de los personajes. “The Good Wife” es hasta un pulso de la realidad estadounidense, en el que se aprovechan los juzgados ficticios para poner sobre el tapete interesantes temas como la interceptación telefónica, el aborto, la corrupción, entre otros. Estamos ante una de las mejores series de los últimos años. Si pueden, búsquenla y conéctense a ella. No tiene pierde. Háganlo mientras esperan que llegue en octubre la nueva temporada de los zombis.