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¿Tenemos suficiente de “The X-Files“? ¿No podemos ser felices solo con nueve temporadas? No, según el creador Chris Carter. Tras terminar, con buenas cifras, una mini temporada de seis episodios -con un final abierto y la humanidad enfrentando una posible extinción- el productor deja abierta la posibilidad de más Mulder y Scully. “Creo que la serie regresará de una manera u otra”, dijo al “New York Times”. Pero ¿Es necesario?

“The X-Files” del 2016 no es “The X-Files” de los noventa. Sin misterios por resolver en pueblitos sin nombre, sin escenas memorables o impactantes (excepto honrosas excepciones) y sin una cohesión a través de los episodios que ayude a creer en la trama y generar la tensión que el antiguo show sabía manejar.

De pronto, el final se centra en una epidemia (causada por el “virus espartano”) que acabará con todos los que no tengan el ADN alien. Scully, a salvo, inmediatamente encaja las piezas y abraza la teoría sobrenatural. ¿Por qué optar por la epidemia en este momento? ¿Por qué no introducirnos al virus antes para que haya una cohesión entre los capítulos y no se sienta tan fuera de lugar? ¿Por qué, de la nada, Scully abandona su escepticismo? Es como si se hubieran olvidado de desarrollar el personaje.

Que la milagrosa cura para salvar a la humanidad sea el ADN alien: lo que (antes) más nos asustaba, lo encuentro más creíble a que la agente abandone su esencia tan rápidamente.

¿Y Mulder? Durante el episodio la pareja ha estado separada. Él fue en busca de respuestas donde el Fumador quien, parece, no se cansa de jugar a Dios y está detrás de todo. Scully encuentra a un Mulder muy enfermo por la plaga y, a pesar de tener la cura, cree que no será suficiente. Solo las células madre de su hijo William (quien comparte su ADN alien) podrán ayudarlo. Y de pronto aparece ese gran ovni sobre las cabezas de cientos de habitantes de Washington -se les olvidó ponchar la gran sonrisa de Mulder- apuntando directamente a Scully. Es el final.

O, en el mundo de la televisión, es la puerta para un nuevo comienzo. ¿Quedan ánimos para verlo?