Nunca he sido muy hincha de la Navidad. Siempre me ha estresado el despliegue de sentimientos que traen consigo las fiestas de fin de año. A veces creo que hay demasiada alegría o melancolía por estos días y suelo rehusarme a que me impongan ese estado de ánimo. Por eso siempre me han despertado simpatía personajes como Scrooge o el Grinch, que pretenden vivir estos días como si fueran cualquier otro. Sin embargo, este año, más que pensar en ellos, me acordé de Lobo. Lobo es uno de los personajes más particulares del universo DC. Este mercenario extraterrestre creado en 1983 por Keith Giffen y Roger Slifer se mueve en un mundo de irresponsabilidad más cercano al estereotipo de un ídolo rockero que al que suele rodear a un héroe de cómic. Es lo que se llama un antihéroe porque más que la maldad, lo que empuja las acciones de este carácter son las oposiciones con los “chicos buenos”.

Al igual que Superman, Lobo es el último sobreviviente de una raza la de los czarnianos. Pero hay una diferencia fundamental con el hombre de Kriptón: el cazarrecompensas fue el que eliminó a todos los integrantes de su planeta. Tiene una brutalidad, valentía e invulnerabilidad comparables a la de Wolverine (personaje de la Marvel del que muchos afirman que Lobo es una parodia) pero no goza de los nobles sentimientos del X-Men. Para Lobo no existen valores como la amistad, solidaridad o la humildad. Es como el mismo se define un “mal tipo”. Y ese desprecio por los valores tradicionales lo hicieron el elegido para protagonizar la historia que lo trae a este blog: “The Lobo Paramilitary Christmas Special”.

Ese cómic, realizado por Giffen, Alan Grant y Simon Bisley y publicado en el 2002, se ubica en un escenario que el buen Papá Noel nunca hubiese esperado, uno en el que es asesinado por Lobo. Y las razones del crimen no pueden estar más emparentadas con el humor del personaje: es el Conejo de Pascua el que por celos contrata al último czarniano para eliminar a Santa Claus. Lo que viene después es lo esperable, una masacre de duendes navideños, un Papá Noel dictador y sanguinario y un Lobo en lo suyo disfrutando al ritmo de Rock and Roll, drogas y alcohol.

A pesar de que algunos se lo tomaron muy en serio- se llegó a prohibir el cómic en EE.UU. por romper por los valores tradicionales- “The Lobo Paramilitary Christmas Special” es sin lugar a dudas una sátira de las que no tiene acostumbrados el buen Lobo. Y al leerlo en estas navidades admito que me sirvió para ver con mayor alegría a estas fiestas. ¿Por qué no tomar con mayor sentido del humor estos momentos que muchos pretenden que sean tan solemnes? Creo que lo mejor es seguir el ejemplo del ‘último de los czarnianos’ y vivir esta Navidad a nuestro modo y con optimismo. !Felices fiestas a todos!

Pregunta de la semana: ¿Algún cómic te recuerda la Navidad?

Una adaptación del cómic