¿Te acuerdas de las Pepsi Cards?. “!Claro!” fue la respuesta instantánea que recibí de la mayoría de personas a las que les hice la miniencuesta durante la semana previa a este post. Y es que hablar de esa colección de cartas que se vendían en el 95 es tocar las fibras más íntimas de muchos de los que eramos escolares en esos años. En esas épocas de secundaria el completar el álbum de 100 cards normales y los nueve hologramas y prismas era una misión que había que cumplir.

Empezabas comprando los paquetitos esperando que no te tocaran repetidas y así poder llenar todos los espacios del álbum violeta que todos tenían. Si te salía una de las prismas, especialmente la de Spiderman, era la gloria absoluta. A mí las prismas no me llamaban tanto la atención; lo que me atraía más eran las historias que venían en las cards. Textos que eran un resumen rápido de los sucesos ocurridos en el universo Marvel desde 1961 hasta 1993.

A pesar de que recuerdo que veía los dibujos animados de Spiderman, Thor, Namor o Ironman que daban en el canal nueve, nunca fui muy afín al universo Marvel. Era tan difícil conseguir cómics de esa compañía en el Perú que nunca supe que Magneto era el mutante más poderoso de la Tierra y no solo un enemigo más de Spiderman, el hombre de Hielo y Starfire. Tampoco tenía idea de la existencia e importancia de Daredevil pese a que había visto la película “El juicio de Hulk”. Pero con la llegada de las cards uno podía saberlo todo.


Las alucinante imágenes de un Ironman con su primer traje, de Hulk peleando con la Mole, de los Invasores en acción o de Wolverine perdiendo su adamantium en un combate con Magneto lo hacían a uno alucinar y querer saber más de ese mundo que había estado vetado durante tanto tiempo. Sentía que no había sido invitado al matrimonio de Peter Parker y Mary Jane Watson o me había perdido la pelea entre los dos Capitanes América. Pero ahora mi álbum morado me daba entrada libre a mis fantasías.
Por eso era válido intercambiar tres cards por una que no tenías o incluso pagar el precio de un sobre por una sola tarjeta. No eras nadie si no tenías los 100 lugares llenos. Admito que cuando se me ocurrió la idea de escribir sobre el álbum yo no tenía uno. El que coleccioné durante mi adolescencia desapareció, así que en un principio pensé en pedir uno prestado a mis amigos más cuidadosos. Pero luego me di cuenta que no podía hacer algo así. Así que me metí en Internet y busqué a alguien que vendiera un álbum. Y lo conseguí. Lo cierto es que creo que ha sido una de las mejores inversiones que he hecho. Porque mis recuerdos de adolescentes volvieron, porque la historia de Marvel está otra vez en mis manos. Y porque mi Pepsi Card favorita está ahora en mi poder. Gambito me lanza sus cartas y para mi suerte nunca salen del plástico.

Pregunta de la semana: ¿Cuál es tu Pepsi Card preferida?