Admito que durante mucho tiempo Wolverine no fue un personaje de mi devoción. Logan o James Howlett, sí es que prefieren usar su nombre adoptado o el verdadero, es a todas luces un personaje difícil. No es cómo esas chicas de las que uno se enamora a primera vista por su belleza o ángel. El enamoramiento es más producto de la constancia, del compartir experiencias que permiten que uno se dé cuenta que al costado se tiene a una persona especial. Al X-Men más peligroso de la historia hay que conocerlo para quererlo.

Cuentan que en un viaje de carretera en el que se dirigían al Comic-con, el guionista por excelencia de los X-Men Chris Claremont se dedicó a convencer al entonces joven pero ya considerado talentoso dibujante Frank Miller a realizar una historia sobre Wolverine. Miller -al igual que muchos dibujantes y guionistas de la Marvel- no le tenía mucho respeto al personaje porque lo consideraba demasiado sanguinario y animal; sin embargo, fue convencido por Claremont de darle un vuelco al personaje. Así en 1982 surge la primera profundización de la biografía de Logan, “Wolverine”, donde además de ser una máquina letal es un ser reflexivo, honorable y romántico.
Sin embargo, esa apuesta por la profundidad del personaje no le cayó del todo bien a muchos fanáticos de Wolverine. Los críticos señalaron que el trabajo de Claremont y Miller no tocaba la esencia de un personaje que es acción pura. ¿Pero qué es realmente Logan, el hombre reflexivo y honorable que nos regalan algunas contadas historias o esa máquina de matar qué adorna la mayor cantidad de páginas de los cómics? Bueno, una combinación de ambas.

Durante muchos años, Marvel supo darle mayor énfasis al lado animal y violento de Logan no solo para mantener cautivo al público más juvenil sino porque uno de los atractivos del personaje es la cadena de misterios que lo acompaña. A través de los años, Logan se fue ganando un espacio, primero como el arma letal que trabajaba para las autoridades canadienses y luego como uno de los X-Men reclutados por Charles Xavier. Entre esas historias, detalles como su origen, su nombre, sus motivaciones eran soltados a cuentagotas. Podíamos saber que tenía una historia, una esposa perdida en Japón o cómo el adamantium llegó y luego salió de su cuerpo, pero de la esencia nada. El misterio esa era el motor que lo hacía funcionar.

Recién en el 2001-2002, y más motivada a la aparición de una película que quería narrar el origen del superhéroe, la editorial estadounidense decide sacar a la luz “Origin”. La historia escrita por Bill Jemas, Joe Quesada y Paul Jenkins revela que el mutante nació en el siglo XIX y que en realidad se llama James Howlett. Heredero de una familia rica, la tragedia lo acompaña cuando descubre sus poderes de mutante en un incidente en donde acaban muriendo su padre, su madre y el que aparentemente sería su padre biológico, Thomas Logan. Tras ser descubierta su condición de mutante es desterrado por su abuelo, quien le da dinero a su institutriz Rose para que se vaya con su nieto. Luego, en las montañas canadienses, el ahora bautizado Logan se transforma en el hombre que todos conocemos.

Y digo esa última oración porque es en esa historia que descubrimos el alto componente romántico del personaje. Vemos cómo muere Rose, su primer gran amor y una mujer con un parecido impresionante a Jean Grey, y entendemos cómo ese hecho marca las relaciones con las mujeres de Logan. También descubrimos que la pérdida de la memoria es más una opción de supervivencia que la consecuencia de experimentos. Así como el cuerpo del hombre X se regenera solo, su cerebro borra los malos recuerdos para tener una vida más sana. Su pasado es tan duro que prefiere borrarlo.

Por eso tras conocer sus orígenes podemos entender esa apuesta del personaje por la violencia, por la viñeta llena de sangre. Entendemos por qué el primer cómic fue una lucha con Hulk en “The Incredible Hulk #180″ y no el cómic de Miller y Claremont. Recién comprendemos esa apuesta por el amor a distancia con Jean. Descubrimos ese romanticismo que lo envuelve. Igual, aunque en “House of M”, Howlett ha recuperado sus recuerdos sigue manteniéndose esa aura de hombre golpeado que lo hace tan entrañable y respetable. Por eso queremos tanto a Logan.

P.d. Entre los recuerdos que recuperó Logan fue el de haber tenido un hijo llamado Daken.

Pregunta de la semana: ¿Wolverine es tu Xmen favorito?