Este superhéroe no viene de un planeta lejano, sus habilidades especiales no son producto de un accidente de la naturaleza o de uno ocurrido en un laboratorio ni tiene un alter ego orgulloso de contar con poderes sobrenaturales. Sus recuerdos gloriosos de lucha contra el mal no son más que sueños insertados en su cerebro por su peor enemigo que en realidad es su creador. ¿De quién hablamos? De otro personaje realizado por el genial Alan Moore: Miracleman.


En este espacio ya hemos mostrado nuestra preferencia por los trabajos del mago del cómic Alan Moore. Sus obras a lo largo del tiempo han revolucionado el mundo de la historieta gracias a la audacia de sus creaciones. Miracleman no se queda atrás en ese concepto y además cuenta con la ventaja de ser uno de sus primeros trabajos realizado casi al paralelo que V de Vendetta y antes que Watchmen o The Killing Joke.

Era de la década del ochenta y Moore decide rescatar uno de los personajes que más lo cautivó durante su niñez y darle un nuevo origen llamado Marvelman. Sin embargo, una serie de problemas legales con la estadounidense Marvel Comics (existía un personaje con el mismo nombre) provocó que la editora británica cambiará el nombre de su personaje por Miracleman.

¿Pero cómo era el superhéroe que cautivó al mago del cómic? Era la década del cincuenta y la compañía Fawcett Comics deja de publicar la serie del Capitán Marvel (también conocido por estos lares como Shazam)y crea un personaje bastante similar llamado Marvelman. En vez del joven Billy Batson tenemos al reportero Micky Moran quien recibe sus poderes de un físico que reemplaza al mago Shazam y también usa una palabra para transformarse en un superhumano: Kimota (atomik al revés) en lugar de Shazam. Además, al igual que el capitán, Marvelman tiene una familia similar formada por Kid Marvelman, Young Marvelman, Miraclewoman y hasta Miracledog. Obviamente tiene un enemigo mortal que es el Dr. Gargunza, un clon del Dr. Sivana.

Sin embargo, a la hora de actualizarlo treinta años después, Moore buscaba crear un héroe posmoderno que pusiera en entredicho los orígenes tan usados en las historietas. Es así que la historia empieza con el periodista Micky Moran transformado en un hombre adulto y alejado del cuerpo atlético de un superhéroe que comparte su vida entre la monotonía y el amor por su esposa, a quién no puede embarazar. Sin embargo, durante un ataque terrorista Moran recupera sus poderes y recuerda su pasado.
El período de Moore, que es el único del que hablaremos, continuará con el encuentro de Miracleman con sus ex compañeros y con su enemigo doctor Gargunza, y con la terrible revelación de que los recuerdos de su origen en realidad fueron inventados por el doctor, que en realidad es su creador. Al final el superheroe descubre que fue un invento científico.

Lo hace tan interesante este cómic es el continuo conflicto que vive el héroe sobre su rol en el mundo, la incomodidad de Morán que envidia a su alter ego y la apuesta por darle profundidad a un mundo que se había quedado en historias inocentes y repetitivas. Personajes como este se hacían mucho más cercanos al lector que los invencibles o exentos de problemas familiares de las grandes compañías en ese entonces. En suma, era mucho más real y humano que sus compañeros de profesión. No es casualidad que años después empresas como la DC decidieran transformar a sus personajes con eventos como “Crisis en Tierras Infinitas”. Miracleman hizo el milagro y cambió la forma de pensar de los hombres fuertes de los cómics.

p.d. Tras el período de Moore, tomó la posta Neil Gaiman. Pero luego volverían a haber conflictos judiciales por la obra y el año pasado adquirió al personaje la Marvel.

Pregunta de la semana: ¿Conoces a Miracleman?¿Qué te parece su historia?