La semana pasada rebotó en los cables y en las páginas de Internet una noticia que me sobrecogió. Sí, así de exagerado me puse cuando el editor de los blogs de la web me pasó el dato de que Wonder Woman –o la Mujer Maravilla, como se le conoce por estos lares– había dejado su clásico atuendo por una vestimenta supuestamente más sexy. Al terminar de leer el cable pensé que una vez más se ensañaban con mi heroína favorita.


Tengo que reconocer que siempre he estado un poco enamorado de la Mujer Maravilla. De niño estaba prendado de Linda Carter a quien veía dar vueltas en mi televisor hasta convertirse en Wonder Woman. Luego en mi adolescencia, y gracias a mi amigo Sergio, pude conocer el nuevo origen que le asignó la DC tras la “Crisis en Tierras Infinitas”. Y quedé más apegado al personaje.

En ese momento me atrajo mucho la historia de esta amazona tan emparentada con los dioses griegos. En esas primeras entregas una joven Diana se enfrentaba con monstruos mitológicos mientras se convertía en la embajadora de la Isla Paraíso en EE.UU. Esos primeros capítulos también mostraban las apariciones de sus primeras enemigas (Cheetah, Circe, Cisne Blanco, entre otras) que estaban al nivel de ella. Pero la bonanza no duró mucho. A lo largo de todos estos años siempre he pensado que a pesar de ser uno de los tres grandes de la DC, junto a Superman y Batman, ha sido uno de los personajes más maltratados por la compañía. Durante los últimos quince años hemos visto a Diana perder el título de Wonder Woman, morir a manos de un villano de segundo nivel, ser repudiada por un asesinato que fue transmitido en directo y ahora perder el uniforme que la ha caracterizado durante años.

Seguramente muchos me podrían decir que la princesa de las Amazonas no es la única en pasar por trances como ese. Superman también murió y sufrió el cambio de traje en su momento, Flash (Barry Allen) estuvo desaparecido más de veinte años, Batman también falleció el año pasado y Hal Jordan se convirtió en un supervillano al ser poseído por Parallax. Sin embargo, considero que ninguno ha sufrido en conjunto todas los maltratos que sí ha recibido Wonder Woman.

Además, consideró que el real maltrato ha sido la falta de una línea argumental interesante y constante en todos estos años. A diferencia de Batman, Superman o Linterna Verde, no se han dado grandes historias en el título de Wonder Woman y cada vez que se ha querido renovar todo, lo que se ha hecho es arrasar con los estamentos de la superheroína: es ahí cuando la hemos visto morir o ser reemplazada por Artemisa.

Ahora, nuevamente, y de la mano de Michael Stracynski, se da un cambio radical en la historia de Diana. En el número 600 aparece nuestra heroína con un nuevo traje y con la memoria borrada, de la mano de un Oráculo descubrirá que su hogar, la Isla Paraíso está en ruinas. Lo que se viene después solo Stracynski lo sabe.
La verdad, tengo muchos temores sobre lo que va a hacer este historietista y guionista estadounidense. No me gustó lo que hizo con Spiderman y no me atrae lo que se supone hará con Superman. Sin embargo, espero que con Wonder Woman siga el camino que hizo con Thor, reactualizar un héroe mítico y ponerlo en el primer lugar que siempre debió tener y así poder dar pie a la tan postergada película.

Sin embargo, el cambio de traje no me parece que sea una buena señal de lo que se viene. Y la excusa que ha dado Stracynski tampoco me convence. “Ninguna mujer usa durante tanto tiempo el mismo traje” dijo. Pues yo me enamoré porque usaba ese traje.

Pregunta de la semana: ¿Qué opinas de los cambios en la Mujer Maravilla?¿Te gusta el personaje?