Para muchos Superman es el superhéroe que mejor encarna los ideales del Sueño Americano. Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1938, casi de forma instántanea ese migrante de otro planeta enfundado en los colores de la bandera del país del norte se apropió de los ideales del New Deal de Franklin Roosevelt. ¿Pero qué hubiese pasado si el cohete del último kriptoniano hubiese caído en el otro lado del muro, en una aldea ucraniana de la entonces Unión Soviética? Ese es el argumento de uno de las mejores historias de Superman: Red Son.

A pesar de que el Hombre de Acero encarna valores máximos de la virtud como la bondad, la solidaridad, la responsabilidad, entre otros, muchos fanáticos de los cómics no lo tienen en buena estima y prefieren, por ejemplo, a Batman. Y es que el maniqueismo del personaje para muchos puede ser sospechoso. ¿Es humano ser tan bondadoso como Kal-El? ¿Es posible que un ser procedente de otro mundo sea el que tenga que decirnos cómo es que se deben hacer las cosas? En cierta manera esas interrogantes son analizadas en el cómic realizado por el genial Mark Millar en el 2003.

Como lo señalé líneas atrás, Superman rápidamente se alineó con los ideales del capitalismo estadounidense. Tal como Washington durante la Guerra Fría, Superman buscaba expandir sus ideales de defensa de la igualdad a lo largo del mundo incluso a costa de utilizar la violencia para conseguir sus objetivos. Con los años el Hombre de Acero empezó a utilizar métodos más pacíficos pero su imagen ya se encontraba emparentada con el imperialismo estadounidense.

¿Pero qué es lo que hace que la grandes masas se identifiquen con un personaje extraterrestre? Pues la respuesta es porque se llama Clark Kent. A pesar de su origen kriptoniano lo reconocemos como Clark y no como Kal-el y sabemos que fue criado por una pareja de granjeros de Kansas, Jonathan y Martha Kent, que supo transmitirle los buenos valores de la gente del campo y que le enseñaron a amar a Estados Unidos y a su gente. Son ellos los que le dieron humanidad a este superpoderoso ser.

Millar en su “Red Son” no propone cambiar esa humanidad del Superman-Clark Kent sino exponerla a otro punto de vista. El camarada Superman ya no defenderá los valores del capitalismo sino la utopía igualitaria de una Unión Soviética post Stalin. Y esa historia también se encontrará con variantes en el universo que acompaña al Hombre de Acero.

En este universo alternativo, que aparece en el Countdown previo a Final Crisis, veremos entonces a un Lex Luthor convertido en un científico que busca derrotar a Superman para que triunfe el capitalismo, Batman es un terrorista que quiere implantar la anarquía en el mundo ideal implantado por el líder comunista, Wonder Woman es la embajadora de la Isla Paraíso que ha abrazado los ideales comunista debido a su amor por Superman y Jimmy Olsen trabaja para la CIA y colabora estrechamente con Luthor para acabar con el Hombre de Acero.

Además, como no podía ser de otra manera, Lois Lane es una de las grandes afectadas por la ausencia de Superman en su mundo. Ella está casada con Luthor y solo le queda refugiarse en su trabajo como periodista para tener un poco de alegría en su vida. Es quizás la imagen de la desolación en la que queda la sociedad estadounidense sin la esperanza que le puede dar un personaje como el kriptoniano.

Finalmente, lo que nos presenta Millar es una gran historia que permite cuestionar bastante la idea de un Superman. Además no busca retratar el contexto de la Guerra Fría sin buenos y malos sino con sus apropiados tonos grises. Y nos hace reconocer una vez más la humanidad del Hombre de Acero.

Pregunta de la semana: ¿Has leído Red Son?¿Te parece interesante el argumento?

Trivia: Mañana sale la pregunta con la que podrías ganar una figura de Superman.