Recuerdo como algunos de los momentos más felices de mi infancia aquellos viajes que realizaba en el Volkswagen de mi papá en los que devoraba los pequeños libros de Mafalda que publicaba Ediciones de la Flor. En esos paseos por nuestra ciudad tuve la oportunidad de descubrir la inteligencia y rebeldía de Mafalda, la tacañería y criollismo de Manolito, el nerviosismo y romanticismo de Felipe, la cursileria y antipatía de Susanita. Pero admito que acabé identificandome con un personaje más de reparto: el eterno pensador Miguelito.

Miguel Pitti es uno de los personajes del mundo que Quino ideó alrededor de su más celebrada creación, Mafalda, entre 1964 y 1972. Sin embargo el pequeño con cabeza de lechuga recién hizo su aparición en 1966 durante los episodios correspondientes al viaje de vacaciones de la familia de la protagonista a la playa.Luego tras el regreso de las familias a Buenos Aires Miguelito se vuelve un personaje habitual y parte de la pandilla. Y desde sus primeras intervenciones dio muestras de sus dotes de pensador a pesar de ser el menor del grupo.

Y es que este niño egocéntrico y soñador es capaz de hacer las preguntas y dar las respuestas más sorprendentes y filosóficas de la tira. Y muchas de sus intervenciones tienen las dosis de sanas ocurrencias que suelen soltar los niños de vez en cuando. Cómo olvidar escenas como aquella en la que lo encuentran echado en la acera y ante la pregunta de sus amigos responde: “Han escuchado el refrán hazte fama y echate a la cama. Bueno de la fama me ocupo después”.

Y otra característica que lo hace singular en el grupo es que a diferencia de las también pensantes como Mafalda y Libertad puede ser muy cómico y para nada ácido durante sus apariciones. Su único pecado puede ser que es un poco arrogante y egoísta pero como no serlo siendo un niño tan pequeño que es hijo único. Además sin esa caracterísitica no podría realizar apariciones como la saga en la que emula al “famoso trompetista de color”.

Es pues un personaje de extremos que puede pasar del comentario más profundo a la broma más infantil en una sola viñeta. Nunca pierde su espíritu infantil, sus ganas de jugar a pesar de que tiene la iluminación a flor de piel. No hay arrogancia, ni pretención, es lo que se puede decir un sabio. Esa creo que es la razón por la que me volví tan fan de ese pequeño defensor de Mussolini que se pregunta qué hubiese sido del mundo si es que el no hubiera llegado. Bueno yo creo que si Quino no lo hubiese dibujado, Mafalda hubiese carecido de uno de los más importantes secundarios de la historieta argentino al cual le brindo tributo.

Pregunta de la semana: ¿Cuál es tu personaje favorito de Mafalda?

p.d. Hace un tiempo circuló en la web una carta que Miguelito le mandó a Mafalda en la cual se hace un recuento de las cosas que pasaron con cada uno de los personajes. Pero no la escribió Quino.