Una de las grandes publicaciones del 2011 en el mundo del cómic no fue precisamente una historieta, sino la historia detrás de la misma. Y no es la historia de un cómic cualquiera sino la de uno que ha logrado ganar el premio Pulitzer y que muchos consideran el mejor de todos los tiempos. Estamos hablando de “Maus”, la obra maestra de Art Spiegelman. Y la nueva publicación de Spiegelman sobre la que hacemos referencia se titula: “Metamaus”.

En “Maus”, Spiegelman nos presenta un relato autobiográfico que retrata la forma como el autor se enteró de las penurias que sus progenitores vivieron durante el holocausto nazi. En el cómic conoceremos la historia de sobrevivencia de Vladek, el anciano padre de Spiegelman, al “mismo tiempo” que su hijo quien escribe todos los detalles del relato para poder reproducirlo en el cómic. Pero no es solo la historia del padre sino la de la relación entre Art y él. Es la historia de una herencia dolorosa y de la búsqueda de lidiar con ella.
¿Pero si es una historia sobre el Holocausto Nazi por qué se llama Maus? Es que una de las genialidades de Spiegelman fue la de decidir representar a los actores de la obra como animales. Los judíos son ratones, los nazis gatos, los polacos cerdos, los estadounidenses perros, los franceses conejos, entre otros. El utilizar ese recurso le da una simbología a la obra que le da un mayor realce artístico.
Tras conocer el valor de “Maus”, la pregunta que puede surgir es. ¿Qué trae consigo Metamaus? Pues la respuesta a muchas preguntas. A modo de entrevista Spiegelman irá contando detalles del proceso de construcción, documentación y producción del cómic. Y las respuestas son agrupadas en tres importantes rubros: ¿Por qué el Holocausto? ¿Por qué ratones? y ¿Por qué un cómic?
La primera pregunta entonces urgará en el pasado, presente y futuro de la familia Spiegelman. Como el Holocausto nazi vivido por los padres de Art dejó huellas en el dibujante y como busca él darle la vuelta con este cómic que termina siendo una especie de ejercicio psicoanalítico.También conoceremos la relación que han establecido con la historieta y con el Holocausto la esposa e hijos de Spiegelman.
La segunda interrogante responde a las influencias y a la concepción que tenía el autor de los diferentes grupos humanos que participaron en el Holocausto ya sea como víctimas o victimarios. En él explica como nunca buscó estimatizar a nadie sino que cada representación era utilizada en beneficio de la historia.
Y por último la tercera pregunta termina siendo un gran ensayo sobre el cómic y sus capacidades. Una demostración de que el mundo de la historieta es realmente el del noveno arte. Lós argumentos de Spiegelman no tienen nada que envidiarles a otras propuestas como las legendarias “Understanding Comics” de Scott Mc Cloud o “El cómic y el arte secuencial” de Will Eisner.
Así que si usted no ha leido Maus busquelo lo más pronto posible y comprelo. Pero no compre solo el cómic, también pida Metamaus y así evitará quedarse con preguntas en la cabeza.

pregunta de la semana: ¿La historia detrás de qué cómic te gustaría conocer?