Algunas veces me he preguntado que habrán sentido los habitantes de Nueva York cuando reconocían en medio de una aventura de Spiderman a las calles de su vecindario. O a los de San Francisco mirando a los Jóvenes Titanes cruzando el Golden Gate. De hecho uno de los mayores ganchos que lo hace a uno identificarse con un cómic es la posibilidad de ver retratada a su ciudad o su sociedad. Y eso me pasó hace unos días cuando leí “Plagio. El secuestro de Melina”.

La obra de los españoles Hernán Migoya (guión) y Joan Marí (dibujo) empieza con un plano panorámico de Lima. Una imagen que la presenta en toda su agresividad y desorden para luego trasladarse al parque Dumont en Lince. El lugar donde Melina, la actual esposa de Migoya, fue secuestrada en 1997 cuando era apenas una adolescente que empezaba a estudiar en la universidad. Es a partir de ese episodio que el autor empieza a retratar a la ciudad y a sus habitantes con sus puntos buenos y malos pero siempre resaltando una de las características que más nos une: la violencia de nuestras relaciones.

Si bien los hechos ocurren más de una década atrás aún es fácil reconocerse en esa ciudad encerrada entre las viñetas. Así como uno puede caminar alegremente por las calles de un distrito clasemediero como Lince, también puede ser secuestrado en un taxi si es que no toma sus precauciones y mantiene despiertos todos los sentidos. Ser limeño es pues vivir entre la tranquilidad y el peligro. Uno y otro pueden intercambiar posiciones en menos de un minuto. Y qué mejor que un secuestro para poner en evidencia esa tensión.

La historia de Melina es también la del cambio. Un episodio que provoca que toda nuestra vida se transforme. Es la de haber vivido mucho tiempo en una maleta y luego encontrar la libertad que nos permita ampliar los horizontes y poder encontrar un nuevo camino. No sabemos si mejor pero por lo menos distinto al que pensábamos tener trazado.

Y la relación de Migoya con el cómic también es interesante. El autor muestra una relación de amor y odio con la ciudad. No tiene reparos en criticar cada punto que le molesta pero al mismo tiempo nos señala que es el lugar que ha reservado para vivir el resto de sus vidas. Quizás como muchos vivimos criticando a Lima pero en el fondo no nos imaginamos en otro lugar.

pregunta semana: ¿Qué guión de cómic te gustaría ambientar en Lima?