Hay títulos para todos los gustos en inglés y español. Sandman se mezcla con Snoopy y Batman, mientras las historias de Acevedo se abren paso entre Persépolis y Mickey Mouse. Es un espacio cálido y acogedor, con personajes superheroicos y otros cuyas aventuras han sabido superar el tiempo.

Doris Agurto, gerenta de Bibliotecas del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna), nos acoge en esta, su segunda casa: la biblioteca del local de la avenida Angamos. ¿El motivo? Hablar de los cómics que llenan este espacio de lectura y de cómo nació el afán por tenerlos al alcance de los lectores.

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“Aprender un segundo idioma siempre es un reto y vimos que la mejor manera era a través de lecturas cortas, hay muchos alumnos –incluso adultos- que venían a esta sala en busca de libros para niños, pero la literatura infantil marca otros temas. A mí siempre me ha gustado el cómic, lo he leído en todas las etapas y aún lo sigo haciendo, y pensé en dar otra oferta: comenzar a trabajar con cómics para jóvenes, adolescentes y adultos”.

Nuestra entrevistada recuerda que todos los años el Departamento de Estado de EE.UU. manda una convocatoria para financiar un concurso y que hace cinco años ella impulsó -con marco teórico y objetivos medibles- su apuesta por propiciar el aprendizaje y la lectura de inglés a través de cómics. Esta iniciativa ganó a nivel de toda América Latina y se obtuvieron los primeros ocho mil dólares para comprar novelas gráficas, lo mejor que había en el mercado local y por medio de Amazon.

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“Desde entonces, se ha establecido una partida para cómics, un presupuesto para surtir las 15 bibliotecas en el país (seis en Lima, el resto en otras ciudades), y además hemos unidos otras actividades en torno al cómic. Por ejemplo, el primer sábado de mayor celebramos el Free Comic Book Day, una fecha mundial; el año pasado hicimos un gran esfuerzo y obtuvimos la licencia oficial de Marvel para editar un cómic. Este año compramos y repartimos unos 2.500 ejemplares de forma gratuita, hubo exposiciones, charlas, proyección de películas, etc.”, agrega.

La colección más nutrida de obras gráficas se encuentra en este local de Miraflores, aunque todas las bibliotecas cuentan con ejemplares. ¿Y bajo qué premisas compran las obras? ¿Es por determinados autores, personajes o temas?

“Compramos todo lo que está actualmente de moda. No tenemos mayores filtros, salvo los cómics con gráficas sexuales. Hay cómics para adultos, los consideramos así porque hay imágenes explícitas sobre el amor o la violencia. Después, otro criterio es que sean representativos de la cultura norteamericana, los héroes clásicos, todo lo que esté un poco en la memoria colectiva como Popeye, Snoopy, la pequeña Lulú. También adquirimos cómics representativos en español como Gaturro, Mafalda… Y cómics peruanos”, explica Doris Agurto.

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La gerente precisa que las bibliotecas no solo sirven para atender las necesidades de información, conocimiento y entretenimiento de los alumnos del Icpna, pues están abiertas a la comunidad a través de una membresía que permite a los usuarios incluso llevar libros a casa. La idea es que las bibliotecas sirvan de vínculo con la comunidad.

Hay una afiliación de seis meses por 25 soles y anual por 40 soles, y con precios especiales para adultos mayores y personas con discapacidad. Y servicios adicionales como una biblioteca virtual y un video room para funciones de hasta 35 personas con películas subtituladas en español e inglés.

“Los profesores -no todos-  también han observado que a través de los cómics pueden hacer más vivenciales y dinámicas sus clases, y recomiendan algunas lecturas o les encargan a los alumnos un summary o alguna tarea relacionada con esas lecturas”, precisa la representante del Icpna, quien comparte con orgullo que en las bibliotecas han contabilizado unas 30 mil consultas mensuales y unos seis mil préstamos.

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¿Pero de dónde nació el interés de Doris Agurto por los cómics?

“Yo fui hija única, mi mami me llevaba a la librería Minerva y allí comencé a leer mis primeros cuentos. Recuerdo que leía La Pequeña Lulú, Archie, de ahí pasé a Superman y Batman; en la universidad estudiaba Bibliotecología en San Marcos y algunos amigos tenían sus cómics, nos reuníamos, intercambiábamos ejemplares, hasta que un día sentí que había crecido y me desprendí de todo jajajaja. Pero cuando empezaron a llegar cómics en ediciones más bonitas o cuando he viajado, he vuelto a comprarlos. Por ejemplo, Archie, que me gustaba mucho. Después tengo cosas de Batman y Batichica, la Mujer Maravilla… y a mis dos hijos les transmití este gusto”.

Este gusto por los cómics no solo se queda allí, sino que, a futuro, Doris Agurto ya piensa en organizar un concurso de historias gráficas. Un paso más en ese afán de promover la lectura y el noveno arte.

Icpna

 

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