Andábamos tomando desayuno con Dee, una  local hermosa y buenísima.
De la nada le avisan que la Rafflesia, la flor más grande del mundo originaria de esta zona estaba floreciendo y me dijo: “¿Vamos a verla?”.

Más de 80 kilómetros en su auto hasta el Gunung Gading National Park escuchando canciones latinas de mi Iphone y gringadas de los 90’s, hablando de la vida sin parar (parecíamos amigas de toda la vida), hasta que empieza esas lluvias a las que ya me acostumbré en Malasia. Truenos, relámpagos, lluvia fuertísima. “¿Y ahora?” Tenemos que llegar al Parque Nacional y hacer un pequeño trekking en plena jungla para poder llegar. “¡Vamos! Así es más aventura”.

Empapaditas terminamos. No nos importaba mojarnos nosotras, más preocupadas estábamos por las cámaras que otra cosa. ¿Y saben qué? ¡La selva se disfruta mejor bajo la lluvia!

borneo malasia

Además, tal como dice esta buena frase: “Some people feel the rain, others just get wet”. Hay que saber sentir la lluvia, disfrutarla, no solamente empaparte así sin más.
En los pocos días que llevo en Borneo, solo puedo decir que me encanta. Es alucinante estar rodeada de naturaleza por todo lado. Todo verde, un cielo brillante y hermoso (menos cuando llueve, claro), la gente es espectacular.

Pretendía recorrerme unas 5 ciudades, más sus Parques Nacionales respectivos, de sur a norte, pero ando tan enamorada de la zona que rodea Kuching, que creo que me quedaré los 10 días por aquí. Aparte, así me pongo una excusa para regresar otra vez :)