Confieso que cuando me propusieron hacer esta nota, no le encontré mucho sentido del todo. Sin embargo, tras conversar con el doctor Daniel Rabinovich me cambió todo el panorama y comprendí una cosa principal: que los alumnos aprenden mucho más cuando el profesor es apasionado en el tema que enseña. Entérate un poco más sobre este tema aquí.Rabinovich estudió química en el Perú y ahora está de vuelta como parte de una beca del programa Fullbright. Y aprovechando su estadía, en la Universidad Católica se han organizado varias charlas sobre su especialidad. Una de ellas hablaba sobre la química y la filatelia. ¿De qué se trata eso?

En su oficina, Rabinovich me explicó muy entusiasmado cómo desde muy pequeño se había fascinado con la filatelia y cómo esta afición se quedó con él todo este tiempo. También me contó sobre cómo luego había empezado a coleccionar solo estampillas relacionadas con su profesión.

La clave para relacionar la química con la filatelia está en las historias alrededor de las estampillas. Esas anécdotas, esos detalles, esos errores son los que captan el interés y que incluso invitan a seguir investigando más sobre el tema. Y si a eso se le suma la pasión con la que se cuentan las historias, la atención está asegurada.

La colección de Rabinovich es muy interesante. Para sus presentaciones las ha organizado por temas. Tiene desde diversas estampillas con el árbol de la ciencia y los cuatro elementos naturales, emitidas por los más disímiles países, hasta estampillas conmemorativas dedicadas a los personajes más importantes en la historia de la química.

Tiene algunas estampillas peruanas, que muestran algunos minerales. Sus diseños son muy llamativos e interesantes.

Me muestra la estampilla conmemorativa por la vigésima reunión de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (Iupac) en Moscú (cuyas características se explican en la nota publicada en el diario), la cual me llamó mucho la atención.


El doctor me explica que cuando se emite una estampilla también se ponen a disposición (principalmente de los coleccionistas) una tarjeta máxima (o sea una postal con la estampilla y el sello del día de emisión) y sobres del primer día.

Ahora me muestra una estampilla por el centenario de la muerte de Mendeleiev. Sí, el de la tabla periódica. Su estampilla está con un sobre del primer día que viene con una copia del manuscrito original en el que Mendeleiev escribió su tabla periódica de elementos químicos. La particularidad está en que en ese manuscrito aparecen tres signos de interrogación en elementos que no se habían descubierto siquiera, pero que Mendeleiev había previsto, incluso calculando los pesos atómicos y hasta sus propiedades. Cinco años después de que presentó esta tabla dichos elementos de descubrieron y todo el mundo empezó a creer en su tabla periódica.

También me mostró algunas estampillas en donde se cometieron gruesos errores. El más común se comete al intentar representar alguna fórmula química.

“Eso sí, los errores no hacen las estampillas más caras porque todas fueron impresas con el error”, señala.

Sin embargo, me muestra dos estampillas más. Una en donde sale el ex presidente de EE.UU. Franklin Roosevelt revisando una estampilla, pero con seis dedos en una mano.

Y otra conmemorativa al año internacional de la niñez, en donde un grupo de escolares están manipulando instrumentos del laboratorio de química pero sin ningún elemento de seguridad.

En los Estados Unidos descubrió que no era el único. Ahora forma parte de la Unidad de Estudio de Estampillas de Química y Física de la Asociación Americana de Tópicos (Cpossu) y es el editor de la revista “Philatelia Chimica et Physica” especializada en estampillas de química y física.

Rabinovichdará una conferencia abierta al público este jueves, a las 5 de la tarde, en la Universidad Católica. Es una buena oportunidad para aprender algo más y también para divertirse.

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Bruno Ortiz B.