El Congreso de la República aprobó el jueves un crédito suplementario de 22 millones 560 mil soles para la compra de 40 mil computadoras portátiles del proyecto de la Fundación “Una Laptop por Niño”. Sorprendió mucho seguir el debate por el canal de cable del Congreso de la República (Canal 95). Los argumentos a favor y contra del ambicioso proyecto revelaron que los congresistas que tomaron el uso de la palabra han leído muy poco o definitivamente no comprenden que la tecnología no camina si no hay de por medio buenos facilitadores, es decir educadores adecuadamente preparados para usar estas herramientas de forma transversal en sus cursos.
Los equipos que comprará el Perú con este crédito suplementario forman parte de un proyecto humanitario, lanzado por Nicholas Negroponte hace un par de años, para ayudar a reducir la brecha digital en países donde gran parte de la población no tiene acceso a las tecnologías de la información.Hay mucha expectativa detrás del mismo. Son equipos diseñados para la educación y no para uso comercial. Es decir, no podemos exigir que tengan la misma configuración que una portátil de marca, pero sí podemos intentar indagar cómo lograrán la conexión a Internet si en las cotizaciones remitidas a diversos fabricantes y ensambladores en nuestro país no figura el rubro servidores.
  El Gobierno asegura que esto será parte de una revolución educativa a través de la tecnología. Y no duda en divulgar a la prensa o presentarse ante las cámaras de TV para divulgar los primeros resultados de un programa piloto que desde hace un par de meses se realiza en Arahuay, Canta. Sin embargo, falta información. Pero no hablamos de datos técnicos. Estos aparecen en el sitio web de la Fundación OLPC (www.laptop.org) o en el reporte que uno de los funcionarios de OLPC, la mexicana Carla Monroy, describe en inglés en el wiki del proyecto
Necesitamos datos puntuales sobre la política educativa en torno a este tema. Desde la semana pasada estamos esperando que el Ministerio de Educación responda a una serie de preguntas en torno al plan que manejan para integrar estos equipos en el sistema educativo peruano. Hemos buscado la entrevista formal con el ministro para ver si es posible obtener datos puntuales en torno a este tema. Pero seguimos esperando su respuesta. Rosa María Palacios tuvo mejor suerte con él pero igual hay algunas preguntas que merecen ser atendidas.

A continuación dejamos algunas de las interrogantes que esperamos sean atendidas

¿Por qué no incluyeron al Comisión Multisectorial para la evaluación y desarrollo del plan de la Sociedad de la Información (Codesi), el Foro Educativo, las universidades u otros expertos en el proceso de la selección, evaluación y pruebas del proyecto que plantea la Fundación OLPC?
¿Existe un plan? ¿Por qué no lo divulgan?
¿Cuál es el cronograma de trabajo para el uso de estos equipos?
¿Cómo será la distribución? ¿Desde Lima o a través de los gobiernos regionales?
¿Están los profesores preparados para integrar las laptops en sus clases? (Ojo, no los docentes de cómputo sino los de los cursos tradicionales).
¿Qué ocurrirá con el Programa Huascarán? ¿Se montará este plan sobre este programa? Recordemos que este no fue diseñado bajo el enfoque constructivista que ahora promueven en el Ministerio de Educación.
¿Por qué el pasado 2 de octubre convocaron a diversas empresas ensambladoras y representantes de equipos de cómputo para exigirles (en un plazo de tres días) una cotización de 250.000 laptops con características muy similares a las que fabrica la OLPC?
Según el documento que tenemos en nuestro poder, la cotización solo exige equipos. ¿Y cómo harán para que estos se integren a Internet a través de servidores? ¿Han previsto la compra de cables, paneles solares y otros elementos claves para que las laptop cumplan el objetivo trazado por OLPC?

 
Seguiremos esperando las respuestas…

Juan Carlos Luján