Hoy en la mañana, como todas las mañanas, me he lavado las manos durante un par de minutos. En ese lapso de tiempo no me pareció que haya gastado muchos litros de agua. Sin embargo, cuando entrevisté a César Herrera, el inventor del grifo ahorrador, me dijo que una persona puede utilizar hasta cinco litros de agua para afeitarse, para cepillarse los dientes, o para lavarse las manos. Sobre su invento, que encabezará una campaña que iniciará Sedapal este año sobre el cuidado del agua, hemos publicado una nota hoy. Si quieres saber más sigue leyendo.

Justamente, la gente de Sedapal me confirmó que el invento de Herrera puede ahorrar hasta 85% de consumo de agua en ese tipo de usos diarios.

Estos caños ya se venden en una tienda especializada en artículos de ferretería. Me pregunto si para identificarme aún más con esta historia deba tener uno en casa, como para recordar siempre aquella entrevista en la que el mismo inventor me dijo que es electricista y que sueña con que sus dos hijos lo sean también, que se les prenda el foco como a él cuando se le ocurrió la idea, mientras se afeitaba y renegaba del caño viejo que tenía en su baño.

 

Miguel Gutiérrez P.