Dicen que uno nunca termina de aprender. Ayer por ejemplo, me enteré que una serpiente puede llegar a morirse por estrés, y que una tarántula tiene ocho ojos. Por más que intenté comprobarlo, no pude. A mí me pareció que solo tenía un ojo. Hace un buen tiempo esta sección visitó por primera vez el serpentario del INS. Me tocó regresar ayer para hacer la nota que publicamos hoy en la que anunciamos el inicio del programa de visitas guiadas, abiertas al público y gratuitas, en ese lugar. Si quieres saber más sobre esto sigue leyendo.

 

La doctora Silvia Pessah, directora del Centro Nacional de Producción de Biológicos (CPNB) y encargada del Programa de Visitas al Circuito del Serpentario, fue quien me explicó eso de los ojos de la tarántula. Incluso le pidió a una de las trabajadoras que saque una de las tarántulas para que pueda apreciar lo que me decía. Fue impresionante… pero inútil. Nunca vi los ocho ojos.

Conocí también, los diversos tipos de arañas desde las caseras (a la que gracias a Dios nunca había visto, pese a que en todas las casas están) hasta la aterradora viuda negra. Sin embargo, a mí me pareció preciosa.

En una función privada –por así decirlo- nos abrieron las puertas del terrario. Hablo en plural porque Giancarlo Shibayama, fotógrafo quien fue asignado a esta comisión conmigo, estaba fascinado. Las cuatro boas que estaban dentro, ni se inmutaron con nuestra presencia. Pero el pequeño Igor, una culebra Arco Iris, se puso nervioso y empezó a deslizarse rápidamente por el árbol en el que estaba para luego hacer lo mismo por el jardín.

Si le gustan las culebras, boas, arañas y otros insectos, o simplemente quiere conocer un poco más acerca de estos seres entonces no puede dejar de ir al serpentario. Ya no hay excusa para no asistir. El lugar cuenta con todas las medidas de seguridad y la entrada es gratis. Solo debe inscribirse a través de la página web del INS, buscar el enlace de Visitas al Serpentario y enviando un mail para la coordinación de las visitas.

El serpentario está ubicado en la Av. Defensores del Morro 2268 (antes Av. Huaylas, a la altura de la segunda entrada a la urbanización Matellini) en Chorrillos.

Giuliana Dávila Chávez