¿Te imaginas un enorme tubo –que parece sacado de las historias de Julio Verne- que tenga un extremo en Brroklyn, luego se hunda en el suelo, atraviese el océano Atlántico, y cuyo otro extremo salga a la superficie en Londres? ¿Y además de eso, te imaginas que gracias a este extraño tubo puedas ver qué está pasando exactamente al otro lado del océano? Pues bien, eso es lo que se imaginó el artista Paul St. George al inventar el telectroscopio. Si quieres saber más sobre esta interesante propuesta que mezcla el arte con la tecnología, ver su página web y algunos video, sigue leyendo.

Pese a que el artista asegura que se trata de una máquina que transmite las imágenes vía un túnel, que empezó a construir su tatarabuelo en la época victoriana, sus publicistas dicen que se trata de una transmisión de imágenes por fibra óptica gracias a la banda ancha. Hoy hemos publicado una nota al respecto en el diario. Es un proyecto en donde el artista se concentra en cuestionar la relación entre el espectador y el observado.

A continuación les dejamos material de mucho interés.

Bruno Ortiz B.