Las competencias son grandes oportunidades donde uno puede demostrar su talento y destreza. Y cuando estas se realizan en igualdad de condiciones se llegan a convertir en experiencias difíciles de olvidar. Esa fue la sensación que tuve al ver a tantos jóvenes entusiastas que participaron en el concurso de robots Robotmanía 2008, organizado por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) el sábado que pasó. Sobre ese tema hemos publicado una nota hoy en el diario. Si quieres conocer más sobre este concurso y ver más fotos sigue leyendo.

Todo estaba calculado. Desde que uno llegaba a la universidad se podían ver las flechas que nos dirigían al campus universitario. Además de poder oírse la música que atraía a más de un espectador. El campus estaba lleno de chicos, chicas, niños y niñas y hasta padres de familia esperando con ánimos el inicio de este gran torneo.

La alegría se manifestaba en los rostros, sobre todo el de los dueños de estas máquinas inteligentes quienes estaban dando los últimos arreglos a estas, mientras se movían al compás de la música. El sol puso con su brillo la tarde mucho más alegre. Me preguntaba a mí misma qué era todo esto. Nunca había imaginado que se hacían este tipo de certámenes y mucho menos que llegue a generar tanta expectativa, hasta de las chicas, de quienes dudé se emocionaran aquí hasta mucho más que los varones.

 

Empecé entonces a tener mayor curiosidad de lo que pronto acontecería. Los ánimos y la alegría de los muchachos me contagió con facilidad. A donde miraba veía robots, llenos de cables y circuitos. Nunca me los había imaginado en una competencia corriendo a velocidad o jugándose una ‘pichanguita’ con sus compañeros. Mucho menos pensé que había robots tipo sumos luchando contra su oponente hasta sacarlo del círculo. Como lo expresaban muy bien algunos niños “era locaso”. La gente gritaba y sin darme cuenta llegué a hacer lo mismo celebrando uno de los goles realizados con gran elegancia por parte de uno de los robots.

Entonces entendí lo que podía significar para estos chicos fechas como estas. Aquí no solo se exhibía su creación, sino también era una buena manera de integrarse con sus promociones de ingeniería electrónica, ya que muchos venían de Trujillo y Chimbote. Era un buen momento para contar de sus nuevas inventivas. Un campeonato al que se llegó con mucha preparación, y al que se le dedicó tiempo en la creación de las máquinas (algunos demoraron semanas en hacerlos). ¿Cómo no ansiar entonces la llega de ese día donde los robots inteligente funcionarán delante de tantas personas? Una muestra de gran creatividad en la electrónica que no tiene fin. Tal vez ya estén pensando en su próxima creación, seguro que sí, pues inteligencia y aptitud a estos jóvenes es lo que más le sobra.

Kharla Llontop Vargas