Miguel Ángel Cárdenas, enviado especial
BUENOS AIRES.
El domingo se inauguró el XIII Congreso Forestal Mundial en Buenos Aires. Y ayer lunes empezaron las conferencias, talleres y debates en los que se intentará definir una terminología global de conservación de bosques rumbo a la histórica cumbre de Copenhague. Hay representantes de 160 países y 5 mil participantes en lucha contra el cambio climático. ¿Qué se está buscando aquí? Conseguir una posición firme sobre la conservación de los bosques forestales que sea defendida y aceptada en la importante reunión sobre el cambio climático que se realizará a fin de año. Si quieres saber más, sigue leyendo.

A continuación un video de una protesta que se realizó fuera de donde se desarrolla la cumbre:

En Argentina se está jugando el destino político-ecológico de los bosques del mundo. El domingo pasado, dentro del predio ferial de La Rural, en Buenos Aires, se inauguró el XIII Congreso Forestal Mundial. El propio director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, saludó la presencia de 5.000 expertos y participantes de 160 países de todos los continentes que representan todas las facetas políticas, movimientos sociales y poderes económicos de la globalización; por lo que suscitaron que, afuera, decenas de jóvenes de movimientos antiglobalización acusaran con pancartas y gritos a esta cumbre de estar al servicio de las grandes corporaciones y convocaran a otra reunión alternativa.

La importancia del congreso más importante de conservación de bosques en plena era de calentamiento global –con el lema “Desarrollo Forestal, Equilibrio Vital”- trascendió cualquier diferencia política: Estuvieron juntos los rivales de la política argentina: el justicialista ministro de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Julián Andrés Domínguez; y el opositor Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri.

Ambos flanquearon al Director General de la Gestión del Medio Forestal y del Desarrollo de Canadá, Mario Gibeault, y al Ministro de la Administración Forestal de la República Popular China, Jia Zhibang.
Además estuvieron en primera fila ministros de Chile, República del Congo, Costa Rica y Nueva Zelanda, así como delegaciones oficiales de Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Italia y Rusia. Y, sobre todo, los científicos más reputados junto a los líderes indígenas más importantes.

Jacques Diouf resaltó la función vital que desempeñan los bosques en la producción de alimentos y la conservación de los recursos naturales y, por esto mismo, el peligro que significa la deforestación brutal: “La preservación de los bosques puede contribuir a resolver las condiciones de vida de los 1.100 millones de personas que sufren hambre en todo el mundo. Todos estos sectores se ven afectados por las decisiones que se toman en torno al desarrollo forestal. De ahí la necesidad de impulsar un enfoque integral en torno a estos temas”.

Luego el chino Jia Zhibang puso como ejemplo ambiental a su polémico país acusado de ser el más contaminador del planeta y resaltó que en los últimos 10 años “la cobertura forestal de China pasó del 6% al 18%, llevando la superficie forestal del país a 175 millones de hectáreas y a una acumulación de madera de 13.600 millones de metros cúbicos”. Según Zhibang el proceso de desertificación se ha revertido considerablemente y, hasta la fecha, en China se han establecido 2006 reservas de bosques que abarcan una superficie de 122.067 millones de hectáreas, es decir el 12,8 del territorio nacional, “con protección efectiva sobre el 90% de todos los tipos de ecosistemas, el 85% de animales silvestres y el 75% de las colonias de plantas presentes en el país”.

El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, no quiso ser menos y anunció que a partir de 2010 todos los que provean madera y papel en la capital argentina deberán cumplir con la norma de certificación forestal FSC.
Ayer lunes cientos de expertos debatieron temas cruciales en los que intentan fijar un lenguaje y una terminología común globalizada que –anhelan, si las conversaciones son exitosas- llevar como un logro a la cumbre de diciembre en Copenhague. Los temas abordaron la vida silvestre en la floresta, el mantenimiento e incremento de la capacidad productiva de los bosques, su relación con la energía, los servicios ambientales, la distribución de los beneficios, la sostenibilidad y la rentabilidad económica.

Más datos

  • El XIII Congreso Forestal Mundial comenzó este 18 de octubre y durará hasta el 23 de octubre, con el lema “Desarrollo forestal, equilibrio vital”. Es organizado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y el Gobierno Argentino.
  • Cuenta con dos foros de gran importancia: “Bosques y Energía” y “Bosques y Cambio Climático”, eventos paralelos y como novedad las Rondas de Negocios, que se implementan por primera vez en un evento de esta naturaleza y donde se busca abordar las perspectivas ecológicas con las sociales y económicas.
  • El primer Congreso Forestal Mundial se celebró en Roma en 1926 y desde entonces se lleva a cabo normalmente cada seis años. Con el CFM celebrado en 1972 en Buenos Aires, la Argentina es el único país que es sede en dos oportunidades.