MIAMI (Por Miguel Vivanco, corresponsal). A pesar de los avances tecnológicos y las múltiples investigaciones científicas hasta el día de hoy, la medicina moderna no tiene respuestas para enfrentar a miles de enfermedades. Le consultamos a Ángel Fernández, presidente para América Latina de laboratorios MSD (la segunda compañía farmacéutica a escala mundial) si existe un compromiso real de la industria para mejorar el acceso al cuidado de la salud en la región.

Una de las criticas más comunes es que solo se investiga si el nicho de mercado es suficientemente grande como para generar beneficios…
El compromiso radica en demostrar valor a través de medicamentos y vacunas innovadoras. Nuestro portafolio actual y el enfoque de investigación y desarrollo responden a importantes áreas que representan problemas apremiantes de salud pública en mercados emergentes. Estamos hablando de investigar enfermedades cardiovasculares, infecciosas, vacunas, cáncer, neurología y salud de la mujer.

¿Cómo se benefician los mercados emergentes?
En cuanto a investigación clínica, actualmente en América Latina desarrollamos estudios clínicos de fase II, III y posmercadeo con cerca de 25.000 pacientes en 2.264 centros de investigación.

Pero en la región existen muchas enfermedades por investigar
Eso es cierto. Por ejemplo, planeamos iniciar un estudio clínico fase II de investigación para evaluar el agente antimicótico oral Posaconazol para el tratamiento de la enfermedad crónica de Chagas, que afecta a unos ocho millones de personas en América Latina. Igualmente, participamos en el Programa de Donación de Mectizan, que es un buen ejemplo de colaboración público-privada, única en su tipo, para eliminar la transmisión de Oncocercosis (‘ceguera de los ríos’) en América.

Pero usted habla únicamente de la donación de un producto específico
Tenemos muchos ejemplos, en el período 2002-2008 MSD donó medicamentos por un valor de US$122 millones para utilizarlos en diversos países de América Latina.

¿Su cooperación también se hizo presente en el Perú?
Actualmente se realizan estudios en el Perú, también en Vietnam e India, con Gardasil, para apoyar la aceleración de la disponibilidad de vacunas contra el cáncer cervicouterino. A través de este programa 20.000 niñas han recibido sin costo Gardasil. Además, a través del INEN hemos vacunado gratis a más de 300 niñas en la ciudad de Lima. Actualmente conducimos estudios en 167 centros de investigación.

Según la Organización Mundial de la Salud, existen cerca de siete mil enfermedades ‘raras’ para las que la ciencia no tiene respuesta. ¿A qué se debe esta situación?
Nuestro compromiso no solo incluye enfermedades que afectan a grandes segmentos de la población. Trabajamos con los científicos del Centro de Cáncer Dana Farber para evaluar Lonafarnib (SCH 066336) para el potencial tratamiento de progeria, una condición muy rara que se caracteriza por envejecimiento prematuro. También estamos trabajando con la Fundación Nacional Marfan de Estados Unidos para evaluar la droga Losartan en el manejo del síndrome Marfan, una enfermedad genética rara del tejido conectivo.

El costo de las medicinas de marca es alto. Muchas veces la industria farmacéutica es visita como un ‘monstruo’ que evita que surjan los genéricos…
La industria farmacéutica de innovación es clave para que más personas de América Latina tengan acceso a medicamentos. Al mismo tiempo es importante que los gobiernos promuevan la protección a la propiedad intelectual, así como la competitividad para con ello dar alternativas a médicos y pacientes.

En los TLC entre varios países de América Latina (entre ellos, el Perú) con Estados Unidos se establecieron normas sobre los derechos de patentes. ¿Cuál es el balance de ello?
Creo que contribuyó a establecer mecanismos que facilitan la aplicación de tratados internacionales de manera transparente y clara. Al mismo tiempo, facilitará el respeto a la propiedad intelectual, con lo que se promueve la innovación y la inversión en investigación.

¿Qué más busca la industria farmacéutica en nuestra región?
Buscamos incrementar el acceso y asequibilidad al cuidado de la salud básica de calidad. También medicamentos y vacunas novedosas. Asimismo, estamos implementando programas para educar a pacientes y médicos, los que están dirigidos a promover una mejor comprensión de las enfermedades, diagnósticos y opciones de tratamiento.

¿Esos objetivos son coincidentes con los requerimientos de los mercados emergentes?
No olvidemos que los mercados emergentes tienen necesidades médicas significativas no satisfechas. Asimismo, su crecimiento económico hace que cerca del 90% del crecimiento farmacéutico mundial provenga de allí. América Latina tiene más del 9,48% de la población mundial.