Lograr un mayor acercamiento entre las universidades peruanas y las grandes, pequeñas y medianas empresas en temas de financiamiento e innovación es el gran objetivo del Programa de Ciencia y Tecnología (Fincyt). Su director ejecutivo, Alejandro Afuso, hizo un balance del trabajo realizado desde el 2007. Si quieres saber más sobre este tema, sigue leyendo esta nota hecha por Sandro Medina.

El Fincyt, que es financiado por el Estado y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), recibió 725 proyectos de investigación en el período 2007-2010; 305 proyectos provienen de las universidades y centros de investigación y 420 de las empresas. Solo 177 fueron aprobados.

En el rubro de universidades, la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) lideran la lista, con mayores trabajos presentados y aprobados en este programa. Entre los criterios de evaluación están su impacto, rentabilidad, sostenibilidad, mérito técnico, fortaleza de la entidad solicitante y de las instituciones colaboradoras.

“Las universidades juegan un rol importante en cada proyecto. La colaboración entre las empresas y la academia es el medio para fomentar la innovación. El Fincyt estimula esta alianza y ha logrado que en el 85% de los proyectos presentados por las empresas participe una casa de estudio o centro de investigación”, comentó Afuso.

ALIANZA INICIAL
Según el titular de la Dirección de Gestión de la Investigación del Vicerrectorado de Investigación de la PUCP, Carlos Chávez Rodríguez, hasta hace 10 años hablar de relación empresa-universidad era una cuestión teórica. “Hoy hemos avanzado, aunque no lo suficiente”, advirtió.

El director marcó una diferencia entre las grandes compañías con capitales externos o locales y las medianas y pequeñas empresas. “Muchas veces las grandes encuentran soluciones tecnológicas afuera y no necesariamente impulsan el desarrollo de la ciencia y tecnología en el país”, señaló.

La vicerrectora de investigación de la UNMSM, Aurora Marrou, destacó la importancia del programa, pero recalcó que todavía hay mucho por hacer. “Se ha avanzado bastante con los proyectos Fincyt, pero el Estado debería invertir más en la universidad. Se tiene que tener confianza en la producción científica de las casas de estudio para dejar de ser un país importador de tecnología”, comentó.

EL IMPORTANTE ROL UNIVERSITARIO
El rol que cumplen las casas de estudio en el país en el tema de producción de ciencia y tecnología es clave. “Pero no es un papel exclusivo de la universidad, pues está demostrado que se trata de una alianza entre un estado promotor, el sector privado empresarial y, claro está, la academia representada por la universidad y los centros de investigación”, indicó Carlos Chávez, de la PUCP.

Con él coincidió Aurora Marrou, de la Universidad de San Marcos, quien remarcó la importancia que tiene el desarrollo de las disciplinas humanísticas y las ciencias básicas. “Todo proyecto debería tener una visión interdisciplinaria para que así se garantice el éxito del mismo”, dijo Marrou.

Chávez agregó: “A veces se pone un énfasis desmedido solo del lado de las tecnologías, sin tener en cuenta que las disciplinas avanzan cuando el conocimiento avanza y este camina sobre la base de las ciencias duras, que quizás no tengan utilidad inmediata”.

SEPA MÁS

  • El BID contribuye al fondo del FINCYT con US$25 millones y el estado peruano con US$11 millones. A diciembre de este año se ha comprometido el 98% del presupuesto y se ha ejecutado el 80% del monto mencionado.