Nuestros representantes en la Feria Internacional de Ciencias e Ingeniería Intel ISEF 2011 han dejado muy bien parado al perú. Sin embargo,
la continuidad del desempeño nacional en certámenes científicos de primer nivel es cuestionada, pues el apoyo al desarrollo de la investigación, la ciencia y la tecnología brilla por su ausencia. Si quieres tener más información sobre este interesante tema desarrollado por Silvia Mendoza Martínez, sigue leyendo.

Kelvin, Ángel, Kelly y Gustavo llegaron a Los Ángeles con mucho entusiasmo, pero muy pocas palabras de inglés en su bagaje. Este detalle –muy significativo si tomamos en cuenta que iban a tener que exponer sus respectivos proyectos científicos ante un jurado angloparlante– preocupaba al equipo que los acompañó durante la primera presentación peruana en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología (ISEF, por sus siglas en inglés) 2011, organizada por Intel.

La inquietud era doble, pues además de su desempeño, preocupaba la interrelación de estos jóvenes de 15 y 16 años con sus pares de 64 países del mundo.

Pero todo salió mucho mejor de lo esperado, pues el equipo integrado por Kelvin Céspedes y Ángel Solís nos trajo el segundo lugar en la categoría de Ciencias Botánicas, el mejor puesto obtenido por Latinoamérica junto a un proyecto argentino. Además nuestros cuatro representantes pudieron interactuar sin mayores problemas con los más de mil científicos jóvenes convocados este año por Intel. ¿Cómo pudieron hacerlo? Pues porque todos compartían el interés por ese otro lenguaje universal que los llevó a la capital californiana: la ciencia. Y en ese escenario el ruso, español, portugués, chino, hindi, etc. quedaron de lado.

Entre el 10 y el 13 de mayo, las instalaciones del centro de convenciones de Los Ángeles recibieron a 1.537 muchachos totalmente alejados del cliché del chancón sin habilidades sociales (léase ‘nerd’) y con un futuro difuso. Chicos que a su corta edad ya son unos triunfadores.

En ese entorno destacó la pequeña delegación nacional que continuó con la cábala de Javier Firpo, gerente de programas de educación para Latinoamérica de Intel Corporation, que dice que los países sudamericanos suelen salir premiados en su primera participación en el Intel ISEF.

ANHELADA CONTINUIDAD
Pero si las palabras de Firpo resultaron premonitorias horas antes de que se anunciaran los premios, queda ahora preguntarse qué hacemos como país para mejorar nuestra participación en futuros certámenes científicos de la calidad del organizado por Intel. Porque seamos realistas, el premio logrado es el fruto de esfuerzos individuales antes que el de un sistema educativo nacional que incentive el desarrollo científico y tecnológico, así como la investigación. El reconocimiento de Intel es mérito de Kelvin y Ángel, de su profesora de biología, Irma Valdivia, del colegio emblemático Divina Pastora de Oxapampa y de Concytec.

Ahí paramos de contar porque las cifras no mienten, y estas dicen que estamos en la cola en calidad educativa: antepenúltimo lugar en la prueba PISA del 2010 (63 de 65 países medidos en comprensión lectora y matemática); penúltimo puesto en infraestructura científica, según el índice de competitividad IDM; puesto 110 de 134 en innovación, según el Foro Económico Mundial.

Al ver este complicado escenario comenzamos a preguntar a diferentes entidades qué se ha hecho y qué se debe hacer para revertir esta lamentable tendencia. Para Ricardo Rodríguez, investigador de Centrum Católica, lo principal es dejar de abordar los problemas de la educación solo desde el punto de vista económico y de infraestructura. No se malinterprete, urgen más recursos, así como mejores instalaciones, pero por encima de todo se requiere cambiar la mirada cortoplacista, para mirar a largo plazo y de manera integral el desarrollo educativo del país.

Las cifras del PISA le dan la razón a Rodríguez, pues aseguran que el dinero constituye solo el 28% de las diferencias en desempeño. Es decir que hay países que invierten mucho y no obtienen los mejores resultados; así como países que no invierten tanto, pero que están entre los mejores del mundo.

Si bien es cierto que en la última década se han hecho algunos esfuerzos por cambiar este escenario, no es posible creer que solo incrementando sueldos, evaluando y capacitando a los maestros, así como ejecutando un plan lector, vamos a salir del fondo de la tabla. Hay muchas variables que no son abordadas, como el currículo, la cantidad de horas lectivas, el idioma en que se dictan las clases, etc., comenta Rubén Guevara, director de Centrum Investigación.

Rafael Aita, profesor de la Universidad del Pacífico, hace hincapié en que tenemos una lista enorme de necesidades, pero la más urgente es atender y potenciar la educación primaria, que es la etapa en la que se forma el hábito de lectura, que resulta “fundamental para cualquier desarrollo científico”.

El director de Centrum añade que lo más increíble de todo es que gran parte de la solución comienza con una simple decisión política, que hasta ahora ningún gobierno ha tomado.

DUPLICIDAD
Al ser consultado, Augusto Mellado, presidente del Concytec, intenta ser optimista, pues asegura que con los exiguos US$4 millones anuales que recibe la entidad, al menos ha podido sembrar la semilla de la ciencia y tecnología en las 25 regiones. “El segundo paso que hemos dado es la creación de 9 proyectos de la cátedra Concytec, que subvenciona a tres investigadores y cinco estudiantes en universidades de Arequipa, Iquitos, Piura, Cajamarca y Lima”, asegura.

En tercer lugar, añade, está la creación de empresas innovadoras de base tecnológica, que deben operar en alguno de los siete parques tecnológicos que están en proceso de creación en el país.

Entonces, ¿27 investigadores y 45 estudiantes capacitados son suficientes para cambiar el actual panorama? Claro que no, reconoce el titular del Concytec, pero ya es algo porque afortunadamente el buen ejemplo también cunde: “En Arequipa comenzamos con tres investigadores y ahora tenemos 10. Este mismo proceso se debe dar en el resto de universidades”.

Pero cuando podría pensarse que estos esfuerzos tendrían que ser apoyados al 100% por el sector público, Mellado nos aterriza: no hay más recursos para repetir la experiencia de la cátedra Concytec, por inexplicables trabas burocráticas.

El funcionario cuenta que el Concytec ha pasado de estar adscrito en la Presidencia del Consejo de Ministros a ponerse bajo la tutela del Ministerio de Educación. A lo que se suma la duplicidad de funciones con el Programa Ciencia y Tecnología, creado en el Ministerio de Economía para mejorar los niveles de competitividad del país.

“Desde hace 10 años que el MEF no incrementa nuestro presupuesto; sin embargo gasta en consultores internacionales que promueven nuestra desaparición y gestiona un préstamo de US$800 millones ante el BID sin siquiera tomarnos en cuenta”, reclama Mellado. Este Diario pidió la versión del MEF, pero no recibió respuesta alguna.

Es decir, llueve sobre mojado, pues a la falta de visión y recursos se suman las pugnas y la duplicidad de esfuerzos –imperdonables– que nos perjudican aun más. Así las cosas, nos queda tener la esperanza de que algún día nuestras autoridades dejarán de temerle a la idea de gobernar a un pueblo educado. En tanto, crucemos los dedos para que en el 2012 nuestros representantes vuelvan a inspirarse y nos den una nueva satisfacción en el Intel ISEF, que se celebrará en Pittsburgh, Pensilvania.

CLAVES

  • Tres en línea
    El colegio emblemático Divina Pastora de Oxapampa ha ganado tres veces la feria nacional de ciencia y tecnología del Concytec.
  • Más también es menos
    El país tiene 821 universidades, pero menos de cinco hacen investigación científica.
  • Parque del sur
    Según el Concytec, el primer parque tecnológico del país comenzaría a operar en unos años en Arequipa.