La falta de energía eléctrica y la contaminación en zonas dedicadas al sector ganadero tienen, desde hace varios años, una alternativa de solución: el biodigestor. ¿Qué es? No es otra cosa que un contenedor hermético e impermeable en cuyo interior se depositan excrementos de animales y tras un proceso de mezcla con el agua se producen gas y fertilizantes orgánicos. Si quieres saber más sobre este tema, sigue leyendo la interesante nota desarrollada por Sandro Medina Tovar.

“Para que estos equipos generen energía y otros componentes es preciso que el estiércol ingrese al biodigestor en condiciones anaeróbicas [sin aire] para que así pueda cumplir su función, sin la necesidad de agregar algún componente químico”, explicó a El Comercio el ingeniero Edmundo Rodríguez, gerente de línea Agronegocios-Biodigestores de la empresa Cidelsa.

En el mundo estos aparatos son fabricados con material de polietileno y membrana de PVC (policloruro de vinilo). “Pero en nuestro país solo existen biodigestores a base de polietileno, por lo que decidimos fabricar uno con el segundo componente y finalmente obtuvimos excelentes resultados”, señaló el experto.

“Debo precisar también que el polietileno no se puede reparar en caso de que exista daño antes, durante y después de la instalación de los aparatos, algo que no sucede con la membrana de PVC, además tiene un precio accesible para su fabricación y respectiva utilización”, puntualizó.

El modelo peruano presentado cuenta además con otra característica: “A nuestro equipo le hemos puesto tapas para su mayor seguridad y funcionamiento, pues las del modelo del tipo de Taiwán solo se amarran. Los nuestros tienen un sellado especial y están listos para ser trasladados e instalados”, mencionó.

Explicó que el equipo tiene la propiedad de producir biogás (combustible renovable) y biofertilizantes. “El sector agropecuario se vería beneficiado si acaso se impulsa esta tecnología en nuestro país, donde poco se apuesta por el desarrollo de la investigación e innovación en el campo”, comentó.

Para el caso de los pequeños ganaderos, la empresa ha diseñado y fabricado un biodigestor tubular de 10 m3, el cual reemplazaría el consumo de un balón de GLP durante un mes, además de producir fertilizantes naturales y eliminar todo el mal olor que pueda existir en la zona.

Energía alternativa
Con todo el biogás producido por los biodigestores se podrá generar energía, la cual permitirá el funcionamiento de otros aparatos que generarían iluminación y calefacción, recursos o servicios tan escasos en zonas heladas y alejadas de la ciudad.

“Así, directa o indirectamente, estaríamos tratando otros problemas, como el de salud o del medio ambiente, pues los desechos o residuos no irían más a los ríos o sitios aledaños”, dijo el ingeniero Edmundo Rodríguez.

“En Cajamarca, Cusco, San Martín existen profesionales involucrados en este tema, pero falta mayor inversión y apoyo para que esta tecnología llegue a más pobladores dedicados, principalmente, a la ganadería”, subrayó.

En julio se tiene previsto realizar un segundo curso, en colaboración con la Universidad Agraria La Molina, para dar a conocer en detalle los beneficios del uso de los biodigestores.