Desde el primer momento se podrá dar cuenta de que se trata de una cámara distinta. Aunque por sus dimensiones y peso podría pasar por un equipo de bolsillo común, algunos detalles –empezando por su diseño y acabado– confirman que la Olympus XZ-1 no es una cámara del montón. Si quieres saber más sobre este equipo, sigue leyendo.


El estilo es muy elegante. Su cuerpo mezcla el aluminio con el plástico de manera armónica. Cuenta con botones en los comandos más usados, tal como sucede con otras máquinas, empero, la distribución de estos está bien pensada para que el usuario pueda tomar firmemente la cámara.

Viene con un botón para la grabación directa de video en alta definición (HD 1280 x 720).

El lente automáticamente se extiende al encender la cámara. Si no quiere perder la tapa deberá atarla al equipo. A veces, esto puede ser un poco incómodo para tomar una foto.

No soy un fotógrafo profesional, pero salta a la vista la calidad de las imágenes conseguidas. Mucho de ello es responsabilidad de su lente Zuiko. Además, su estabilizador de imagen es muy eficiente y la velocidad del autofocus es destacable.

En consideración a las necesidades del público más joven, ofrece 18 modos de escena para mejorar las condiciones de la toma (retrato, paisaje, escena nocturna, documentos, panorama, deportes, etc.).

También trae la función ART, que permite usar hasta seis opciones de filtro artístico para darle a las fotos un toque especial (desde blanco y negro hasta un efecto dramático).

La batería de la cámara puede cargarse vía USB desde una computadora o desde un enchufe regular. Cuenta con un software de gestión de imágenes que, permite además, agregar datos geográficos a las fotos para tener más información sobre donde fueron tomadas.