Un correo electrónico enviado desde el Perú a España puede que no sirva de mucho para explicar los flujos migratorios. Pero centenares de e-mails enviados por 43 millones de personas sí permiten dibujar el panorama actual de las migraciones en el mundo. Esa es la propuesta de Emilio Zagheni, del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica, y de Ingmar Weber, del Yahoo Research Lab, quienes usaron esta enorme cantidad de e-mails para mostrar que las migraciones se han acelerado desde el 2009. Si te interesa este tema, sigue leyendo esta excelente nota de Miguel Ángel Criado de Materia.es

“Las estadísticas sobre los flujos migratorios internacionales son en buena medida inexistentes, inconsistentes entre los países o desactualizadas”, señaló Zagheni. “Creemos que rastreando la localización desde la que millones de usuarios, de manera anónima, envían sus correos electrónicos a lo largo del tiempo puede superar las principales limitaciones de las estadísticas disponibles en la actualidad”, añade.

Entonces los estudiosos tomaron una millonaria muestra de correos de usuarios del servicio de Yahoo, enviados desde setiembre del 2009 hasta junio del 2011, para mapear los flujos migratorios. Su objetivo era doble: demostrar que su sistema funciona –lo que aseguraron al comparar sus datos con las estadísticas oficiales donde estaban disponibles– y descubrir los datos más relevantes de las migraciones recientes.

Para los expertos, que publicaron sus resultados en “ACM Web Science Conference Proceedings”, los e-mails ofrecen tres ventajas. La primera es que son datos reales, pues la gente mira su correo a cada momento y desde cualquier lugar. En segundo lugar, permiten usar la misma estadística entre todos los países. Y, por último, su información está disponible casi en tiempo real.

Los investigadores aprovecharon que cada correo muestra la dirección IP desde la que se envió. Estas direcciones identifican de forma unívoca a las máquinas conectadas a Internet. Cada proveedor del servicio tiene asignadas un rango de ellas, lo que permite la localización geográfica del remitente. Además, usaron los datos de registro de cada cuenta para obtener la edad y el sexo.

Para saber quién era un emigrante y no un visitante ocasional o un turista, compararon el número de correos enviados desde un país A entre setiembre del 2009 y junio del 2010 con los enviados desde un país B entre julio del 2010 y junio del 2011. Si el grado de sustitución superaba el 80%, para los investigadores no había duda de que era un emigrante.

Por último, para asegurarse de que los datos eran fiables, los contrastaron con los registrados por Eurostat (sistema de estadísticas oficiales de la UE) correspondientes a 11 países europeos. Además, para ponderar la muestra, tuvieron en cuenta las estadísticas internacionales de penetración de Internet por edades y sexos.

Para los autores, la ventaja de su sistema es que se puede seleccionar cualquier período de tiempo como punto de partida para extraer tendencias migratorias. Es más, los correos electrónicos casi permiten saber dónde van las poblaciones casi en tiempo real.