Esta semana Juan Pablo Robles evaluó el simulador de aviones de guerra Birds of Steel de Konami. ¿Tú ya lo jugaste? Si es así, cuéntanos qué te pareció. Si aún no lo juegas, sigue leyendo la breve reseña a continuación.

Aunque ya pasó la moda de los videojuegos ambientados en épocas de guerra, Konami continúa con esa apuesta y lanzó al mercado Birds of Steel, que tiene como novedad un modo de juego completamente distinto.

Es un simulador de vuelo de combate, basado en los hechos históricos del ataque a Pearl Harbor. El personaje principal de la historia es el teniente Kinney, que le permitirá al jugador convertirse en un héroe de guerra.

El primer punto a resaltar es el buen nivel de simulación. Se puede elegir entre tres dificultades: la sencilla (arcade), que no requiere conocer tanto la cabina de un piloto; la intermedia, en la que se cumplen con mucho realismo las leyes de la física y la fuerza de gravedad; y la de experto, que requiere un dominio de las consolas de cabina.

Otro aspecto interesante, a diferencia de la anterior versión llamada Birds of Prey, es la inclusión de portaviones. Se trata de un elemento que eleva el realismo, pero también requiere mayor precisión en la conducción por la corta distancia de la pista.

La calidad gráfica también es uno de los fuertes de este juego. Se hace evidente al mostrar la gran cantidad de aviones y sus diferencias –se notan los detalles de cada tipo de aeronaves de la época– y en los escenarios, como el mar, el cielo e incluso el reflejo del sol en la cabina.

Calificación
Birds of Steel es un excelente simulador de aviones de combate que promete horas de diversión. Sus distintos niveles de dificultad son una buena estrategia para entretener tanto a los jugadores principiantes como aquellos que realmente quieren sentir el reto de pilotear un avión de guerra. Lo recomendamos.