Skate es el nombre de un pequeño avión que ya surca cielos peruanos con la promesa de revolucionar la base de la investigación arqueológica: la elaboración de mapas. Equipado con una cámara digital de alta resolución, este dispositivo podrá hacer mapas de ruinas arqueológicas en cuestión de minutos –una labor que normalmente toma casi un año–, lo cual facilita el trabajo de los profesionales. El proyecto es una iniciativa de Steven Wernke, profesor de Antropología de la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.), quien lleva más de 15 años de investigación arqueológica en el valle del Colca, y Julie Adams, profesora asociada del Departamento de Ciencias de la Computación e Ingeniería de la Computación del mismo centro de estudios superiores. La idea surgió ante la dificultad de hacer un mapa de Mawchu Llacta, un extenso complejo arqueológico ubicado en el distrito de Tuti, Arequipa, cuya área supera las 30 hectáreas. Si quieres saber más sobre este tema, sigue leyendo esta interesante nota de Angela Tejeda Ghiggo.


El Comercio conversó con el doctor Wernke, quien considera que “la gran ventaja de este sistema es que podemos recolectar los datos necesarios para un plano en diez minutos de vuelo, mientras que para sacar datos equivalentes usando teodolitos [instrumentos tradicionales] serían seis a nueve meses de trabajo de campo”. Sobre el Skate, que funciona a control remoto y que aún está en etapa de prueba, detalló que “vuela entre 20 y 30 metros sobre el nivel del sitio y va tomando una foto cada medio segundo. En 10 minutos puede cubrir de 25 a 30 hectáreas del área de Mawchu Llacta”.

Este sector está compuesto por una serie de edificaciones de bloques regulares del tamaño de 25 canchas de fútbol que fueron construidas por los españoles en 1570 para alojar a poblaciones incas. El lugar fue misteriosamente abandonado en el siglo XIX.

El registro del área permitirá a los investigadores entender el yacimiento, ubicado a una altitud de 4.100 metros, que en su día fue uno de los mayores asentamientos forzados de la historia. Los españoles trasladaron a esta ciudad planificada a alrededor de 1,5 millones de nativos andinos. “La planificación arquitectónica era uno de los conceptos base de los españoles que pensaban que estaban haciéndolo para civilizar, convertir y subyugar a la población andina”, apuntó Wernke.

Entonces, luego del sobrevuelo del Skate, todas las fotos (más de 3.000) se descargan de la cámara del avión y con ellas se hace un mosaico en tercera dimensión utilizando un software fotogramétrico. Después, esta nueva imagen es ‘georrectificada’ con otro sistema llamado arcGis, y el resultado final es un mapa sin errores geométricos.

Un vehículo inteligente y cuadrangular
El Skate pertenece a la familia de los UAV (vehículos aéreos no tripulados, por sus siglas en inglés). No tiene fuselaje como un avión convencional, sino que está hecho de tecnopor plegable. Además, tiene forma cuadrangular (mide 40 por 50 centímetros) y pesa un cuarto de kilo aproximadamente.

“Cuenta con dos motores con hélices en la parte frontal y está implementado con una batería y una cámara de alta definición GoPro HD Hero”, detalló Julie Adams a este Diario.

Sobre el procedimiento aéreo del UAV, dijo que “en Vanderbilt creamos un algoritmo de vuelo que traza un camino basado en varios factores, como ángulo del sol, velocidad del viento, entre otros, para capturar óptimamente las imágenes de la arquitectura y luego transformarlas en un mapa. Queda convertida en una foto planimétrica ”.

Hasta el momento la etapa de pruebas de vuelo a control remoto ya se ha completado; sin embargo, tanto Adams como Wernke esperan al menos poder lograr un vuelo automatizado en esta temporada de trabajo. Para esto laboran con ingenieros de la empresa creadora del Skate, Aurora Flight Sciences, con el fin de resolver algunas dificultades técnicas causadas por la altitud del lugar (4.100 m.s.n.m.).

Sobre la importancia de este sistema a largo plazo, Wernke resalta que no solo permitirá la documentación detallada y tridimensional de asentamientos arqueológicos grandes y complejos. “Además, permitirá la documentación del panorama del paisaje arqueológico, como sistemas de canales, caminos, andenes, entre otros”. Según sus cálculos, el Skate podría llegar a ser un instrumento arqueológico de rutina dentro de los próximos cinco años.

Adams señala que “aparte de la arqueología esta tecnología puede ser empleada para otras aplicaciones como el monitoreo de cosechas en actividades agrícolas, monitoreo de calentamiento global y deforestación y como respuesta en casos de emergencia”.