Por Daniel Mediavilla, de Materia. Un día de hace 125 millones de años, dos dinosaurios feroces –del tamaño de un lobo y de unos dos metros de longitud– caminaban satisfechos. Habían tenido un buen día de caza y tenían el estómago lleno. Uno de ellos había devorado incluso a un ‘Sinornithosaurus’, un pariente alado del temible velocirraptor, que comía carne y, probablemente, era capaz de volar o planear durante unos metros. Sin embargo, algo les sucedió a estos dos ‘Sinocalliopteryx gigas’, que les impidió disfrutar del todo su festín. Ambos murieron antes de completar la digestión.

Sinocalliopteryx gigas. INFOGRAFÍA: Alfredo Oshiro (c) El Comercio

Gracias a su infortunio, un grupo de paleontólogos de la Universidad de Alberta en Canadá y de la Academia de Ciencias Geológicas de China ha podido encontrarlos y obtener mucha información sobre cómo se alimentaba su especie y qué manera tenían de cazar.

Dentro del primer animal, hallado en la provincia china de Liaoning en el 2007 y que dio nombre a la especie, se encontró fosilizada parte de la pierna de un ‘Sinornithosaurus’, un dinosaurio de la familia de los ‘Dromaeosauridae’ (lagartos corredores). Aunque no es posible precisar si estos animales eran carroñeros o cazadores, los investigadores consideraron los restos como evidencia de un estilo de vida depredador.

Ahora, en un estudio publicado en la revista “Public Library of Science ONE”, los paleontólogos chinos y canadienses añaden información que parece reforzar la hipótesis de que los ‘Sinocalliopteryx’ cazaban.
Además de analizar de nuevo los restos encontrados en el vientre del primer espécimen, dan cuenta del hallazgo de un segundo que también contiene restos fosilizados. En este caso se trata de dos ‘Confuciusornis’, un tipo de pájaro primitivo, y de otro animal que podría ser un ‘Psittacosaurus’. o lagarto loro.

Los restos del festín de estos animales y su grado de descomposición hacen pensar a los científicos que los ‘Sinocalliopteryx’ eran depredadores y no carroñeros. La presencia de dos ‘Confuciusornis’, relativamente fáciles de digerir, en el estómago de uno de los dinosaurios en un estado similar de descomposición, se explica mejor asumiendo que fueron cazados de forma selectiva y consecutiva, precisar mejor la idea…que pensando que el animal se encontró con los encontrase dos cadáveres de forma simultánea.

Si se asume que los ‘Sinocalliopteryx’ eran depredadores, estos los fósiles hallados revelan también alguna cosa más sobre su forma de cazar. Por un lado, el tamaño del trozo de pierna de una de las presas –el familiar del velocirraptor– correspondería a un animal de casi un metro de longitud. Estos dinosaurios serían capaces por lo tanto de capturar y devorar a otros carnívoros de gran tamaño, poco menos que la mitad del suyo.

Por si fuera poco, a la fuerza para vencer a otros grandes predadores, los ‘Sinocalliopteryx’ debían añadir una extraordinaria habilidad para atrapar a los voladores ‘Confuciusornis’.

Con plumas, pero incapaces de volar o de trepar a los árboles, debían contar con el sigilo necesario para acercarse a su presa sin que esta se percatase y emprendiese el vuelo.

Vivir cerca de un volcán acabó con sus vidas
El éxito en las taquillas de la película “Parque Jurásico” hizo que el velocirraptor (71 millones a 75 millones de años de antigüedad) fuera uno de los dinosaurios carnívoros cazadores más conocidos por el público en general.

Sin embargo, este reciente hallazgo en China parece confirmar a la especie ‘Sinocalliopteryx giga’ (125 millones de años de antigüedad) como uno de los grandes cazadores de su época y se reivindica con un enfrentamiento directo con uno de los familiares del primero.

“Se trata de la primera evidencia directa de un raptor convirtiéndose en la comida de otro depredador”, asegura Scott Persons, investigador de la Universidad de Alberta (Canadá) y coautor del estudio, de acuerdo con el portal Esmateria.com.

Su ferocidad, no obstante, no pudo salvarlos de la muerte que, posiblemente, fue provocada por un volcán. Según cuenta Persons, fueron hallados entre sus cenizas que conservaron los restos del dinosaurio hasta que los paleontólogos los encontraron.

Su hábitat era el bosque húmedo y cálido, con una gran diversidad de dinosaurios y otros animales. “Hoy en día esa zona se asemeja más a una tierra de cultivo”, explicó el investigador canadiense Phil Bell, según “International Business Time”.