El biólogo Hugo Flores Liñán, es el responsable del curso de actualización en ciencia y tecnología para profesores de educación secundaria de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lleva más de tres años estimulando la enseñanza de la ciencia y tecnología a profesores de escuelas de nivel de secundaria. Tiene el respaldo de un grupo de investigadores de distintas especialidades de la Facultad de Ciencias y Filosofía de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. “No es necesario tener laboratorios sofisticados para hacer un experimento, a veces quizá falta conocer los fundamentos de los fenómenos físicos o biológicos para realizar trabajos sencillos”, respondió en entrevista con Sandro Medina Tovar, el también secretario académico de la mencionada facultad.


¿Los temas de ciencia y tecnología se están enseñando de manera adecuada en la educación básica del país?

Pienso que la metodología en los niveles de secundaria adolece de la actualización de los docentes en temas como la física, biología, química, matemáticas, etc. Ahora bien, no se trata solo de actualizarlos en el rubro de avances científicos, sino también de brindarles conocimiento o destrezas de cómo explicarlo en un laboratorio.

¿Y en el nivel primario cómo se debería canalizar la curiosidad propia que tienen los niños?
Hay que aprovecharla al máximo. No es necesario tener laboratorios sofisticados para hacer un experimento, a veces quizá falta conocer los fundamentos de los fenómenos físicos o biológicos para realizar trabajos sencillos, a partir de los cuales los chicos puedan deducir el conocimiento. Hay que modificar la estrategia de la enseñanza de la ciencia en gran parte de las escuelas, pues esta no debe ser solamente expositiva. El alumno no debería convertirse en un pasivo receptor de la información.

Hay mucha labor por delante…
En ciencia y, sobre todo, en primaria se puede trabajar con el alumno para que a través de experimentos y observaciones cotidianas, el alumno pueda deducir tal cual se hizo la deducción de cada teoría o fórmula. Cuando uno revisa la historia de la ciencia encuentras que fenómenos como la gravedad, la evolución o el origen de la vida, fueron observaciones sencillas, pero muy bien diseñadas. Eso se puede hacer, partiendo de la observación para que los niños deduzcan los fenómenos y las leyes que nos gobiernan y no al revés, aun sigue siendo muy de pizarra y expositivo lo que se hace en los colegios.

¿Qué debilidades o fortalezas ha encontrado en estos casi cuatro años de enseñanza de temas científicos?
La experiencia que tenemos básicamente es con docentes de secundaria y puedo decir que los profesores, sean jóvenes o de edad avanzada, tiene como principal fortaleza las ganas de aprender. No pierden la curiosidad. Vienen a los cursos y quieren saber lo último sobre genética o microbiología. Y si hay un problema por mencionar, es la falta de tiempo que carecen muchos de ellos. No hay tampoco un espacio de conversación entre la ciencia universitaria y la ciencia que se hace en el colegio. No se ha establecido un puente y eso es una debilidad que por lo menos con estos cursos y otras actividades que la universidad ha realizado intentamos cubrir.

¿Cree usted que desde el Estado se debería promover con mayor insistencia estos espacios?
Por supuesto. El Estado está haciendo bastante esfuerzos en avanzar en estas capacitaciones; sin embargo, es probable que la capacitación debería ser un poco más orientado no tanto al tema pedagógico sino al tema de fondo, la ciencia per se, es decir el contenido. Además, enseñar a los profesores cómo transmitir este contenido es algo que resulta difícil si es que no lo hacen las universidades ligadas a la educación.

¿Qué opina de la enseñanza de la biología, por ejemplo, por medio de los videojuegos?
Es una realidad, pero no sucedería en todo el país; por lo que apostamos por aquellas cosas que tenemos a la mano, elementos bastantes simples o caseros con los cuales se pueden trabajar pruebas complejas de física o química. Cierto es también que una vez que el alumno plasme en su cerebro el concepto podrá desarrollar con él diferentes problemas que utilicen las herramientas que la tecnología nos ofrece actualmente.

¿Le llama la atención que las escuelas del interior del país ocupen los primeros lugares en las ferias científicas nacionales y hasta internacionales?

Hay un esfuerzo de muchos años de todas las instituciones educativas, que no solo ganan en olimpiadas de biología o matemáticas, sino además en ferias científicas donde compiten con otros países que tienen mayor tecnología. Lo lamentable es que termina siendo un esfuerzo de los alumnos, los docentes y los padres de familia. Esto debería convertirse en un esfuerzo nacional y esto pasaría por organizar el currículo y darle más horas a temas de ciencia y tecnología. Actualmente tienen 3 o 4 horas, y eso es muy poco. En otros países es mucho más y la inversión económica del Estado es mayor.