Recientes estudios presentados por la NASA y la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. (NOAA) coinciden en señalar que el 2012 ha sido uno de los años más calurosos de toda la historia. Ambas instan a reducir las emisiones de CO2.

El planeta Tierra está en constante calentamiento y eso se debe, principalmente, a la acumulación de más dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Así lo aseguraron los investigadores del Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS) de la agencia aeroespacial de EE.UU. (NASA) en un estudio hecho público.

De acuerdo con su más reciente informe, la temperatura promedio durante el 2012 fue de 14,6 °C, lo cual es 0,6 °C mayor al promedio registrado a mediados del siglo XX. Las temperaturas en todo el planeta han aumentado 0,8 °C desde 1880.

El 2012 que acaba de terminar es el noveno año con mayor temperatura de los últimos 133 años. Este grupo de diez lo completan otros ocho años de este nuevo milenio -con el 2010 y el 2005 como los más calurosos- y 1998.

Los científicos dicen que el patrón climático indica que las temperaturas aumentarán progresivamente entre cada año. Sin embargo, se espera que incluso se incremente en el futuro por el continuo aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la Tierra.

La Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) también presentó su análisis de los datos que sitúan al 2012 como el décimo año más cálido, una disparidad que se debe a la diferente metodología que utiliza cada organismo.

“Cada año sucesivo no será necesariamente más cálido que el año anterior. Lo que importa es que cada década será mayor que la década anterior. El planeta se está calentando y la razón de ello es que estamos incrementando demasiado las emisiones de CO2″, explicó Gavin Schmidt, climatólogo del GISS.

La NOAA señala que la mayoría del mundo registró temperaturas más altas del promedio y la NASA destaca que fue un año de temperaturas “extremas” con un verano con índices superiores al promedio para esa estación.

No obstante, la temperatura global fue contrarrestada por temperaturas relativamente frías en Alaska, Canadá y partes de Asia.

Para James E. Hansen, director del GISS, las temperaturas en Estados Unidos durante el año pasado son un ejemplo de la nueva tendencia de extremos estacionales.

“Es probable que algunas estaciones se mantengan más frías que el promedio, pero las personas más perceptivas notarán que la frecuencia de las alzas de temperatura hasta niveles extremos serán cada vez más constantes. Esos extremos son los que causan mayor impacto en las personas y otros seres vivos en el planeta”, indicó el experto.

Peligrosa tendencia
Aunque cada año no será necesariamente más cálido que el anterior, la temperatura sigue subiendo.

La importancia de controlar el CO2
El dióxido de carbono (CO2) es un gas de efecto invernadero que atrapa el calor y tiene la capacidad de controlar el clima terrestre. Se trata de un gas natural, pero que también es emitido por la incineración de combustibles fósiles para la generación de energía.

Debido al incremento de las emisiones originadas por el hombre, el nivel de CO2 en la atmósfera terrestre aumentó de manera constante en las últimas décadas.

El nivel de CO2 en la atmósfera era de 285 partes por millón (ppm) en 1880, el primer año en que el Instituto Goddard para Estudios Espaciales (GISS) empezó a registrar estos datos. Para 1960 la concentración medida por la NOAA era de unas 315 ppm. En la actualidad excede las 390 ppm.

Datos completos
El análisis de la temperatura de la NASA se alimenta de la información proporcionada por más de 1.000 estaciones meteorológicas en el mundo.

También se usan las observaciones satelitales de la temperatura de la superficie marina y la información provista por las estaciones de investigación antártica.