Una investigación sugiere que el análisis de las glándulas salivales de una persona puede indicar si padece la enfermedad de Parkinson. Esto es posible gracias al hallazgo de una proteína anormal, relacionada con este mal, que se acumula en las glándulas submandibulares de los pacientes.

La enfermedad de Parkinson INFOGRAFÍA (C) Diario El Comercio

En el estudio, dirigido por el doctor Charles Adler, neurólogo de la Clínica Mayo (EE.UU.), participaron 15 pacientes con Parkinson que desconocían el estado de sus glándulas salivales y que convivían con la enfermedad 12 años en promedio.

Mediante una biopsia, se tomaron muestras de los tejidos de dos glándulas salivales distintas: la submandibular y las menores, ubicadas en el labio inferior. Estos tejidos fueron teñidos con el fin de hallar la dañina proteína.

Si bien la mayoría de las glándulas salivales menores arrojaron resultados negativos, en el 82% de los casos estudiados se encontró la proteína anormal (alfa-sinucleína) localizada en la glándula submandibular.

Estos primeros resultados abren el camino hacia la detección temprana del Parkinson y la posible validación del estudio de proteínas en saliva como un nuevo biomarcador para la dolencia.

En la actualidad, debido a la ausencia de métodos de detección de laboratorio, el diagnóstico se realiza por aspectos clínicos (síntomas). Solo se puede confirmar el Parkinson tras la autopsia al paciente. Por ello el doctor Adler sospechó que un protocolo similar podría funcionar en pacientes vivos.

“Hemos demostrado anteriormente en autopsias que las proteínas anormales relacionadas con el Parkinson se encuentran consistentemente en las glándulas salivales submandibulares. Este es el primer estudio que demuestra el valor de esta glándula para diagnosticar a una persona que vive con la enfermedad”, explica el autor del estudio que será presentado en la reunión anual 65 de la Academia Americana de Neurología.

Los investigadores confían en que, además de una mayor comprensión del mal, la prueba pueda detectar los primeros estadios de la enfermedad para intentar detener el proceso degenerativo de las células neuronales.

De confirmarse la efectividad del procedimiento en una escala mayor de pacientes, se confirmará que es el primer método de diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta por lo general a personas que sobrepasan los 50 años.

Financiamiento
Este estudio fue financiado por la Fundación Michael J. Fox para la investigación del Parkinson.

Degenera las células nerviosas
En el 2012 las revistas especializadas de ciencias dieron a conocer la relación del Parkinson con una proteína comúnmente presente en el cerebro de las personas sanas. Despertó sospechas por hallarse también en forma anormal en las neuronas de los pacientes de Parkinson.

La alfa-sinucleína no es una proteína común, pues mientras la mayoría son rígidas, esta puede plegarse y modificar su estructura. Por ello, y luego de varios estudios, la ciencia demostró que estas proteínas podían mudarse de una célula dañada a una sana ocasionando su inminente destrucción.

Con ese conocimiento, en el 2012 científicos alemanes y argentinos encontraron cómo la alfa-sinucleína trabaja, mediante una acción combinada con las poliaminas, sustancias celulares que permiten su aglutinamiento.