Un reciente estudio, en el que participaron más de 6.000 individuos, señala que un tercio de las personas clasificadas como delgadas o con un peso normal mediante el cálculo de su índice de masa corporal (IMC) son en realidad obesas. La investigación evaluó el grado de error en el diagnóstico de la obesidad que ofrece el IMC, cuya fórmula consiste en dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado.

Hacia una nueva medicion de la grasa corporal INFOGRAFÍA: Carlos Ramírez (c) Diario El Comercio

La investigación fue realizada por especialistas del Laboratorio de Investigación Metabólica y del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, y se publicó en las revistas especializadas “Obesity”, “International Journal of Obesity” y “Diabetes Care”.

El trabajo concluyó que un 29% de las personas que, según el IMC se sitúan en el rango de normalidad, tienen realmente un porcentaje de grasa corporal propio de una persona obesa.

Además, la misma investigación indica que un 80% de las personas que –según el mismo índice– presentan sobrepeso, son obesas si se toma en cuenta lo que realmente define a la obesidad: la excesiva cantidad de grasa corporal.

“Comprobamos que el método del IMC ofrece una altísima tasa de error en el diagnóstico de personas obesas”, advierte el doctor Javier Gómez Ambrosi, investigador de la Universidad de Navarra, quien es el primer firmante del estudio.

Procedimiento
Para verificar el margen de error del sistema IMC se utilizó una cámara de pletismografía por desplazamiento de aire, un medidor del volumen corporal.

Además, los especialistas midieron en todos los individuos la sensibilidad sanguínea a la insulina, el perfil lipídico (de riesgo coronario) y otros factores de riesgo cardiometabólico.

“Hemos demostrado –indica el investigador– que los sujetos considerados delgados o con sobrepeso, que tienen un porcentaje elevado de grasa, presentan elevadas cifras de presión arterial, glucosa, insulina, así como de colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación”.

En este sentido, el especialista destaca que “todos estos biomarcadores revelan consecuencias negativas en la salud de personas al obviarse los factores de riesgo porque son consideradas delgadas o, como mucho, con sobrepeso según su IMC”.

Para los investigadores, el beneficio del estudio estaría en incorporar en la práctica clínica diaria a la medición del índice de masa corporal, el cálculo de la composición grasa del cuerpo, junto con el de los factores de riesgo cardiometabólico.

Una fórmula alternativa más precisa
Los especialistas españoles elaboraron una herramienta para compensar los errores en el diagnóstico de la obesidad que arroja el IMC. De esta forma, los médicos de atención primaria y otros especialistas pueden contar con una herramienta mejor diseñada.

A los datos de peso y altura habituales para el cálculo del índice de masa corporal, se añaden además el de edad y sexo.

La nueva fórmula, denominada CUN-BAE, aporta una estimación de la composición de grasa de cada individuo y los clasifica de acuerdo a rangos previamente establecidos, según los cuales una persona tiene una composición de grasa corporal normal cuando presenta un índice por debajo del 20% en hombres y del 30% en mujeres; tiene sobrepeso cuando el valor de su ecuación se sitúa entre un 20% y un 25% en varones y entre un 30% y un 35% en mujeres; y se consideran obesos los hombres con un índice por encima del 25% y las mujeres con más del 35% de composición de grasa corporal.

Opinión
No debe ser el único método de medición
Por Arnaldo Hurtado, Médico nutriólogo
Por mucho tiempo el IMC ha sido un parámetro de diagnóstico único de sobrepeso y obesidad. Su creador, Adolphe Quetelet, fue profesor de matemáticas y autor de “El ser humano promedio”, donde incluye valores y tablas de peso y talla de niños y adultos de Bruselas.

Según Quetelet, después del año de vida hasta la adultez el peso aumenta como el cuadrado de la estatura. Llegando así a la fórmula IMC = peso/talla al cuadrado.

En los sesenta la fórmula se vuelve más popular. Sin embargo, esta no prevé que existen otras variables a considerar, como peso de masa muscular, agua, peso óseo y grasa.

Existen estudios que determinan que muchas personas según el IMC están en peso normal, pero realizando mediciones complementarias –como porcentaje de grasa corporal o de músculo– vemos que estas personas tendrían sobrepeso u obesidad.

El IMC no debe ser el único método de medición, existen otros como el porcentaje de grasa. Este tipo de tejido es el que más problemas a nivel metabólico causa.