Por Pamela Montes I. Un equipo de 33 especialistas españoles del hospital clínico universitario Virgen de la Arrixaca, en Murcia, extrajo un tumor facial a un feto. Lo particular es que se realizó la cirugía sin retirar por completo a la criatura del vientre de su madre. Mediante ecografías tridimensionales avanzadas, los médicos detectaron en la semana 28 de gestación que el feto presentaba un tumor de 7 centímetros en la boca.

“[El tumor] crecía a un ritmo de un centímetro semanal y podía haberle causado la asfixia [al feto] en un parto convencional, por lo que se decidió practicar este tipo de cirugía”, indicó el jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del centro, José Luis Delgado, en conferencia de prensa.

El feto debió ser intervenido en la semana 34 de gestación, no obstante su insuficiente desarrollo. El 21 de febrero, el grupo de profesionales del referido hospital realizó un procedimiento invasivo denominado EXIT (siglas de ex utero intrapartum treatment) que, en resumidas cuentas, es un parto parcial mediante cesárea. Es decir, los especialistas extraen parcialmente al feto, mientras continúa unido a su madre por el cordón umbilical y la placenta para recibir oxígeno.

Para anestesiar a la criatura, previamente, los médicos administraron a la madre anestesia general.
El director médico del hospital, doctor José Domingo Cubillana, del Comité de Medicina Fetal de La Arrixaca, destacó que, además del esfuerzo del numeroso equipo médico, fue importante la colaboración de los padres que de forma ejemplarmente serena accedieron al procedimiento, pese a la gravedad y sufrimiento derivados del diagnóstico.

La cirugía no solo implica riesgos para el feto sino también para la madre, pues el desprendimiento parcial de placenta implica un riesgo mayor de hemorragia durante la intervención.

Si bien la criatura se mantuvo oxigenada mediante el cordón umbilical y unida parcialmente a la madre durante el tiempo que duró la intervención, ambas fueron monitoreadas como si se tratara de dos pacientes por separado, tal como lo establece el protocolo para los procedimientos EXIT.

La madre recibió una serie de fármacos para frenar las eventuales contracciones del útero, mientras la vía aérea del feto era controlada, ya que era indispensable mantener su oxigenación para evitar daños irreparables en su cerebro.

La jefa del servicio de Cirugía Maxilofacial, María Ángeles Rodríguez, relató que recién después de la intubación del feto se cortó el cordón umbilical y fue trasladado a otro quirófano para la cirugía definitiva, mientras el resto del equipo terminaba la cesárea.

El doctor Delgado señaló que el tumor fue diagnosticado de manera tardía y que, según le comentaron los padres, hubieran optado porque la madre fuese sometida a un aborto de haber sabido de este problema con más antelación. Sin embargo, agregó, ellos hoy quieren ayudar a otras familias en situaciones parecidas para evitar que decidan interrumpir el embarazo.

Más datos

Sin secuelas La niña acaba de superar el primer mes de vida. Se llama Ainara, recibió el alta médica y no tiene ninguna secuela.

Niña prematura En el caso de Ainara, luego de la operación y posterior nacimiento –varias semanas antes de lo ideal, de 40 a 42– solo pesaba dos kilogramos.

Sobre el rostro En la ecografía tridimensional practicada a la madre, el feto presentaba una gran tumoración dependiente del maxilar superior que imposibilitaba ver la parte inferior del rostro.

Equipo multidisciplinario Fueron 15 médicos especialistas [obstetras, neonatólogos, cirujanos pediátricos, cirujanos maxilofaciales, cirujanos plásticos, otorrinolaringólogos y anestesiólogos] y 11 enfermeras, distribuidas en los distintos equipos. Además apoyaron tres auxiliares, tres celadores y una limpiadora.

En pocos lugares En algunos países como Estados Unidos, Israel y España ya se realiza este tipo de operaciones. En España se hace en los hospitales de Palma de Mallorca, Virgen del Rocío de Sevilla, Valle d’Hebron, La Paz de Madrid, La Fe de Valencia y en Virgen de la Arrixaca, de Murcia.