Por Pamela Montes I. Las personas que sufren dificultad para deglutir la comida, en especial quienes sufren un accidente cerebrovascular (ACV) o ictus, podrán obtener una evaluación más certera de su condición mediante una prueba no invasiva y más eficiente que las disponibles en la actualidad. Ervin Sejdic, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Pittsburgh, dirige el desarrollo de un sistema de pequeñas dimensiones que registra al detalle la forma en que una persona ingiere sus alimentos sin necesidad de introducir ningún objeto en el cuerpo. Hasta el 65% de pacientes que sufren un ACV o ictus experimentan la disfagia. La detección precoz de esta condición es vital, porque funciona como un marcador importante, de pronóstico desfavorable, en cuanto a la morbilidad y recuperación en la fase aguda del ictus.

Si no es identificada, puede derivar en problemas mayores, como infecciones respiratorias, malnutrición, incapacidad, permanencia en el hospital por largos períodos e, incluso, la muerte.

“Hemos visto a una gran cantidad de pacientes, especialmente aquellos que sufren de accidentes cerebrovasculares, morir a causa de dificultades para tragar”, dice Sejdic, a quien le ha tomado tres años el desarrollo de un prototipo perfeccionado y que ofrece alta eficacia.

El científico, en colaboración con expertos de la Universidad de Toronto, creó un sensor electrónico que se coloca en el cuello, cerca a la glándula tiroides. Mediante un algoritmo matemático logra mejorar las imágenes capturadas por el sensor, ya que, para lograr precisión, utiliza los principios de la acelerometría, una medida que evalúa objetivamente cuán intensa y frecuente es una actividad física.

En el artículo publicado en la versión en línea de la revista “Transactions on Biomedical Engineering” se afirma que los métodos actuales para la detección de la disfagia tienen cierto grado de complejidad y apenas arrojan resultados con una certeza del 50%.

Uno de ellos es la videofluoroscopía, un sistema que capta imágenes por rayos X en movimiento. La prueba es eficiente si se usa para hacer un seguimiento a la comida ingerida y ver si transita por una vía aérea en vez de la vía estomacal.

“Desafortunadamente, la gente come o bebe entre 10 y 20 veces al día, y no se puede poner a una persona frente a una radiografía tantas veces”, añade Sejdic.

La boca y la garganta podrían tener dificultades propias de los problemas de deglución y esta prueba no puede precisar. De ahí la importancia de este nuevo sistema, que ya fue probado en 40 pacientes con disfagia y arrojó una efectividad del 90%.

Datos de interés
Atención y seguimiento El 80% de las personas con disfagia producto de ictus agudo se recupera con atención adecuada, de 4 a 6 semanas después de iniciados los síntomas.

Más pruebas con pacientes Debido al éxito de la prueba inicial con 40 voluntarios, el sensor que mide los movimientos de deglución desde el cuello será probado clínicamente en hospitales de Canadá y EE.UU.

Método de observación En las pruebas de detección más básicas de disfagia, apenas el paciente ingresa al hospital, se le hace beber agua. Luego observan si tosen o si tienen “voz húmeda”.
ingerir para vivir. La deglución está presente a partir de la octava semana de gestación . Es una función básica para la supervivencia. A la deglución le antecede un proceso de masticación e insalivación.